El amargo regreso a casa de Jonay Risco

Risco y Muraille bromean con un guante gigante. / DA Risco, Muraille y Chávez, durante el trayecto del hotel al estadio. / DA Los guantes con los que Risco disputó su combate. / DA Risco, en la entrega de material previa a la celebración de la gala del Kunlun Fight. / DA El fajador de San Miguel, mientras era vendado. / DA Risco, en el vestuario, descansando antes de su combate. / DA Chávez, Muraille y Risco, en el aeropuerto de Bangkok, antes de tomar el primer vuelo de su largo retorno a casa. / DAo Una imagen general del cuadrilátero donde se celebraron los combates. / DA
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Chávez, Muraille y Risco, en el aeropuerto de Bangkok, antes de tomar el primer vuelo de su largo retorno a casa. / DAo

La expedición tinerfeña ya está de regreso. Óscar Chávez y Mika Muraille volvieron a Tenerife junto a Jonay Risco después de haber vivido una experiencia llena de sensaciones contradictorias en el Kunlun Fight celebrado en Pattaya el pasado fin de semana. El evento chino, el número uno ahora mismo dentro de los deportes de contacto por organización, economía y participación, dejó un poso de insatisfacción en los tinerfeños pese a la bonita experiencia vivida en el aspecto global.

“Hemos tenido un trato excelente” aseguraba Muraille, quién estuvo en la esquina de Jonay Risco junto a Óscar Chávez bajo la supervisión vía telefónica de Moisés Ruibal, que durante el combate ante Dzianis Zuev iba enviando las instrucciones y correcciones.

“El combate ante el bielorruso salió tal y como estaba previsto después del trabajo que había hecho Jonay con Moisés Ruibal, llevando el ritmo y pegando muchos golpes claros, incluso casi se va dos veces al suelo, Risco estuvo muy bien y en el momento de dar los resultados nadie se lo creía”, recordaba el tinerfeño, al que se le quedó la imagen del bielorruso “que no se lo creía, estaba perdido”.

El castigo de Risco en la semifinal le pasó factura a Zuev en la final ante Liu Lei aunque el bielorruso acabó ganando al chino, un rival de mucha menor entidad. “Al bielorruso se le iban las piernas, se le veía muy tocado”, aseguraba Muraille que cuando se acercó junto al resto del equipo tinerfeño a reclamar el resultado se encontró con la respuesta del jefe arbitral que les dijo que “Risco se iba mucho para atrás”.

“Algunos de los promotores y organizadores nos dijeron que habían visto ganador a Jonay y no entendían el resultado”, señalaba Muraille que aseguró que en general estaba “muy orgulloso” del rendimiento del sanmiguelero porque “está en el top de los top y no hay ningún peleador a quién no le pueda plantar cara”.

Jonay Risco apenas tendrá unos días para descansar antes de afrontar su siguiente compromiso. Será el próximo 2 de abril y otra vez en territorio comanche, en Holanda. Luego, el 4 de junio tendrá la oportunidad de sumar un tercer cinturón mundial en el Enfusion de Gran Canaria ante Tayfun Ozcan.