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Ayuda para sobrevivir en la Reserva

Desde que comenzó la iniciativa, en mayo del pasado año, ya se ha atendido a más de un centenar de residentes en los caseríos de Anaga. | DA
Desde que comenzó la iniciativa, en mayo del pasado año, ya se ha atendido a más de un centenar de residentes en los caseríos de Anaga. | DA

Sobrevivir dentro de un parque rural y Reserva Mundial de la Biosfera no es fácil, y más aún en el caso de los ancianos. El Cabildo y Cruz Roja Española tienen en marcha el proyecto Tenerife + con sus mayores de Anaga que ya ha atendido a más de un centenar de personas mayores de los caseríos del Macizo. La iniciativa comenzó en mayo con el fin de atender y evitar la exclusión social de esta zona rural de la Isla, caracterizada por lo abrupto del terreno y las dificultades de acceso, circunstancias que favorecen el aislamiento.

La consejera de Acción Social, Cristina Valido, señaló que la mayoría de los caseríos de Anaga en los que se trabaja cuenta con un bajo índice de población y un difícil acceso a los recursos de la zona, lo que contribuye a un mayor aislamiento. “Desde Ansina trabajamos para facilitar la movilidad de los mayores, así como la permanencia en su entorno, ofreciendo un servicio personalizado”, precisó.

El proyecto actúa en las localidades de Taganana, Almáciga, Benijo, Chamorga, Lomo de las Bodegas, Casas de La Cumbre, Roque Negro, Afur, Taborno, Las Carboneras, Chinamada, Bejía y El Batán. Tenerife + con sus mayores de Anaga ofrece traslados, de lunes a viernes, con vehículos adaptados para que las personas de edad puedan seguir desarrollando gestiones como la visita a establecimientos comerciales, bancos o administraciones públicas, así como actividades que propicien que estas personas sigan manteniéndose activas, ya sean actividades de ocio o que se ocupen de su estado de salud, como citas médicas.

Asimismo, se les brinda información y asesoramiento sobre salud (el uso de los medicamentos, el cuidado de la espalda, el control de la tensión arterial o la higiene del sueño) para fomentar hábitos de vida saludable. Con este fin se les entrega productos de apoyo para facilitarles las actividades de la vida diaria como un abrelatas especial, una pinza funcional para el agarre de objetos que están fuera del alcance de los brazos de la persona -sin necesidad de agacharse o encaramarse-, un detector de gas, un aparato de ejercicio para pedalear o un taburete de ducha.

El proyecto también lleva a cabo actividades para facilitar que las personas mayores envejezcan de forma saludable, acciones formativas de carácter preventivo con el fin de mejorar las capacidades y conocimientos de los mayores para ofrecerles un entorno de seguridad. El proyecto incluye una agenda de seguimiento de las personas beneficiadas mediante llamadas telefónicas y visitas periódicas.