POLÍTICA

Benicio Alonso: “Es bochornoso, hay que hacer una limpia en el PP o tenemos lo que nos merecemos”

Benicio Alonso
REPORTAJE FOTOGRÁFICO: ANDRÉS GUTIÉRREZ

El veterano político y exdirigente empresarial, miembro del comité ejecutivo del PP, en el que milita desde 1984, confiesa que, ante la ola de escándalos de corrupción que asola a su partido estos días, montó en cólera y el viernes le dirigió un correo electrónico personal a Alberto Núñez Feijóo para que dé el paso y sustituya a Mariano Rajoy. Se acabó el Carnaval y el baile de máscaras; Benicio Alonso reconoce al actual presidente del partido y del Gobierno en funciones el mérito de haber “sacado a España de la peor crisis”, pero cree llegado el momento de “pasar página” y abrir una nueva etapa en el PP bajo el liderazgo del presidente gallego, uno de los recambios mejor situados junto a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes. A su vez, señala el mismo camino al socialista Pedro Sánchez, también inmolado, a su juicio, en las cenizas del 20-D.

Alonso, experto en la materia, asegura que “Tenerife está en quiebra energética, una situación grave” ante el próximo parón de tres grupos ya obsoletos de la central eléctrica de Las Caletillas, y clama al cielo: “¿Cómo es posible que Irlanda crezca más que Canarias, teniendo nosotros la mejor fiscalidad del mundo?”. Tras ello, quien fuera concejal de La Laguna, consejero del Cabildo de Tenerife y diputado autonómico, felicita al presidente, Fernando Clavijo, por su gira de las embajadas para captar inversiones. Con 73 años, ya jubilado pero no retirado tras realizar más de tres mil proyectos industriales, este asesor privado, pionero de la entrada del Archipiélago en Europa, invoca “una revolución industrial” en las Islas, que reduzca el paro al 10%, y pronostica un vuelco de aquí a un año con la llegada de nuevas empresas al calor de los incentivos . “A las que huyen de Cataluña les propongo venir a Canarias”.

-Días negros para el PP en este espacio en blanco.

“Es bochornosa esta ceremonia de la corrupción. Hay que hacer una limpia en el partido, tomar medidas con carácter extraordinario, o tenemos lo que nos merecemos. Estoy cabreado tras ver a la Guardia Civil entrando en Génova, y acabo de dirigirme por correo electrónico a Núñez Feijóo animándolo a que dé el paso y asuma el liderazgo. No hay otro, es el hombre para salvar al PP, es la hora de Feijóo al frente de un Gobierno de emergencia nacional, un Gobierno de gran coalición, o, en su caso, ser el candidato popular en las nuevas elecciones. Rajoy y Pedro Sánchez se han quemado en esta fase y deben renunciar. Hay que renovar el 50 por ciento de los dirigentes del partido y darle protagonismo a los nuevos, que hay gente muy buena como Pablo Casado. ¿Qué pinta un Javier Arenas todavía ahí? La corrupción no es exclusiva del PP, atañe también al PSOE y otras fuerzas, aquí todos nos conocemos, y por eso la gente vota a los nuevos partidos. Es el precio de llevar 40 años en el poder y la oposición. Estamos sufriendo las impertinencias de quienes se han creído los dueños de este país. Los que llevan más de 20 años deben irse a su casa”.

-¿Da a Rajoy por amortizado?

“Rajoy no es cómico, no es guapo, le falta el pañuelo oliendo a Pierre Cardin, todo eso que sí tienen los jóvenes, pero ha prestado un gran servicio a este país sacándolo de la peor crisis. Ahora es el turno de Núñez Feijóo. La situación no está para florituras”.

-¿Y a Pedro Sánchez tampoco usted le da mano?

“Se la da Zapatero, que es su maestro y él su alumno más aventajado. Zapatero está detrás del acuerdo con Podemos, desde aquella cena con Pablo Iglesias en casa de Bono. La prueba es que está calladito; el único que habla es Felipe González. Sánchez debe irse con Rajoy”.

-¿Los pioneros de la preautonomía cómo se las gastaban?

“Paco Ucelay me llamó un día y me dijo, ‘¿quieres ser consejero de Industria y Energía’. Y le dije, ‘oye, ¿y eso qué es?’. En los años 80, la autonomía era una desconocida. Negociamos las transferencias con el ministro Ignacio Bayón. Había una fábrica en Las Palmas, Canariensis de Tabaco, de unos empresarios de la República Dominicana y EE.UU. Tenía 400 trabajadores. Y fui a hablar con ellos en el encierro que mantenían en la catedral de Santa Ana. ‘¿Cómo se te ocurre meterte con esa gente ahí?’, me dijo un compañero de la Junta, Fernando Bergasa. En un viaje a Madrid, me puse a investigar las personas que tomaban las decisiones de esa empresa. Uno de ellos era el distribuidor de Paramount. Conseguí el domicilio y fui a verlo a la calle Orense, en Madrid. Toqué, me recibió una secretaria, pero no pude hablar con nadie. Ya sabían que yo iba, la Gestapo funcionaba. Cuando llego al hotel, recibo una llamada amenazándome de muerte, diciéndome que tenía mujer, tres hijos y todo mi historial. En una época sin las comunicaciones de ahora. Era muy fuerte. Querían que abandonara la investigación, que me olvidara del asunto. Llamé a Francisco Ucelay, que en paz descanse. Le dije, ‘presidente, ¿qué hago?, yo no me puedo fiar de nadie por la calle, estoy solo’. Llamó al ministro Rosón, de Interior, que me mandó una pareja de policías y me llevaron hasta la puerta del avión, en el finger. Había dado con una mafia. Lo cuento ahora porque han pasado muchos años”.

-Usted era un político outsider.

“Yo era el mago del Gobierno, un tío campechano, y el presidente era un economista educado que se movía a otro nivel. Me gustaba ser expeditivo, quería las cosas ya, rápidas. Yo quería reunirme con el ministro de Asuntos Económicos, García Díez, en Madrid para el célebre decreto Pérez de Bricio, para que a una fábrica de televisores se le descontara en los componentes en vez de un 30% un 50, porque estábamos en Canarias. Llamo al Ministerio y me pasan con el jefe de Gabinete, un peliculero adulón, y le digo, ‘si yo quiero hablar con el ministro, no con usted; yo soy el consejero de Industria de Canarias, que es como decir el ministro de las Islas’. Pues no hubo manera. Entonces, mando una carta al ministro y al final le pongo una coña, ‘firmado: Benicio Alonso, consejero de Industria y Energía, y debajo: a.t.x.c.’. Me llamó el ministro y fuimos a verlo seis consejeros y el presidente. Todos tenían citas pedidas, que yo, sin querer, desbloqueé. Y el ministro pregunta, ‘¿quién es Benicio?’. Me coge en un aparte y me pregunta qué significaban las iniciales. Y le traduje: ‘A tomar por culo’. ‘Me lo imaginaba’, dijo. A Leopoldo Calvo Sotelo, siendo presidente, lo llamamos una vez y se puso, y lo engañamos diciéndole que había dos muertos en una manifestación del tabaco, para que resollara el presidente de Tabacalera, que se escondía. Paco Ucelay se llevaba las manos a la cabeza, ‘¡cómo le dices eso al presidente!’. ‘No te preocupes, le decimos que no se han muerto del todo, que están a punto de morirse’. A la hora nos llamó el presidente de Tabacalera y nos reunimos en Madrid. Esos prontos míos a Paco lo desesperaban”.

-Usted vivió las horas de parto de Canarias en Europa.

‘Yo era presidente de Asinca y cada quince días iba a Bruselas a negociar. Hay vivencias imborrables junto a gente como Leopoldo Cólogan. Cuento una. Llegados a una situación crítica para salvar el plátano, un empresario canario consiguió con un proveedor suyo en Milán un avión privado, y en un día el presidente del Gobierno de Canarias, que era Manuel Hermoso, vio a cinco primeros ministros de distintos países. El avión salió a las seis de la mañana de Bruselas y volvió a las once de la noche”.

-¿El estatus de región ultraperiférica cayó del cielo?

“Ni hablar. Los canarios entrábamos en Bruselas como si fuera por casa, eso es cierto. Pero había que luchar. En una reunión con dos comisarios, un portugués y un belga, sobre nuestras especificidades, ellos nos dicen, ‘¿cómo justificamos nosotros que las regiones ultraperiféricas son distintas a las restantes regiones europeas?’ Detrás de ellos había un mapa oficial de Europa, donde a la izquierda figuraban unos cuadritos con las regiones ultraperiféricas. Y yo les dije, cuando esos cuadritos estén dentro del continente dejamos de pedir, pero mientras nos tienen que compensar”.

“La Refinería podría volver a funcionar, con una inversión de 3.500 millones, y sería modélica en el mundo”

-¿En la guerra entre industriales e importadores había mucho egoísmo?

“Cada uno iba a Europa a defender sus intereses. Canarias lo importaba todo y en cuanto hablabas de producir algo para competir con productos de fuera se montaba una pelea entre técnicos. Todavía se traen productos del exterior a precios dumping (más baratos que el costo), y eso está prohibido por la UE: cervezas, yogures falsos de Polonia… La industria canaria (el 5% del PIB) necesita ayudas porque la distancia cuesta un 10%. Algunos importadores, como Pedro Duque, se oponían a todo. Cuestionaban el AIEM, que grava a los productos importados que aquí se producen y sin el cual la industria está muerta. En esa pugna ante Europa no hubo vencedores ni vencidos”.

-¿Qué importancia tiene conocer los pasillos de Europa?

“Me hice experto de los pasillos y en legislación europea, porque los pasillos de Europa son importantes. Tienes que conocer los despachos, quién es quién, quién te quiere y quién te odia. Los italianos nos tenían manía. En cambio, alemanes, ingleses y franceses eran nuestros amigos. Teníamos el apoyo de Ciavarini, que presidía el grupo interservicios. Había un italiano que se llamaba Gliní, que no nos podía vernos ni en pinta, decía que éramos unos tramposos. Suerte que era solo un técnico”.

-¿Qué futuro tiene la industria en Canarias?

“Aquí hay que hacer una revolución industrial con más I+D+i que lleve el paro al 10%. El Turismo tocó techo”.

-¿Cómo sin materias primas?

“¿Y Japón? Son los mayores fabricantes de coches del mundo sin materias primas. Lo importan todo y lo más importante son los japoneses. Nosotros fabricamos funcionarios. A un amigo mío de una fábrica metalúrgica en Valencia la empresa lo mandó a Japón a coger recortes. A su regreso, le preguntaron qué había visto. Y dijo: ‘Hay que traer a los japoneses’. Es otra mentalidad”.

-¿Y la nuestra cómo es?

“Tenemos mentalidad de funcionarios. Aquí todo es burocrático, los trámites aburren al inversor. Nuestro fracaso es administrativo. Una vez dimos una charla en la Facultad de Económicas de La Laguna Fernando Jiménez, que en paz descanse, Leopoldo Cólogan y yo. Y les hicimos una pregunta a un centenar de alumnos: quiénes querían ser empresarios. Cinco levantaron la mano. Los demás querían ser funcionarios. Eso es un fracaso de la Universidad y un fracaso de la sociedad”.

Benicio Alonso
REPORTAJE FOTOGRÁFICO: ANDRÉS GUTIÉRREZ

-¿Canarias está en condiciones de despegar?

“¿Por qué Irlanda tiene un crecimiento del 7% y absorbe inversiones del exterior, y Canarias no, con nuestra ZEC, nuestra Zona Franca y todos los incentivos del REF? Siendo un 5% el Impuesto de Sociedades en la ZEC (el general es del 28%), que ya es todo el territorio canario, no se explica. Irlanda ha conseguido atraer capitales de Estados Unidos, como Google. Y nosotros un continente pegado como África al lado. ¿Quién tiene explicación para este sinsentido? ¿Es que acaso somos unos zoquetes? Irlanda tiene una fiscalidad peor que la nuestra. La fiscalidad canaria es la mejor y más favorable del mundo. Pero hay que saberla vender y no lo hemos hecho. Lo hemos sabido hacer, sí, con el cine. Pues eso mismo”.

-¿La tournée de Clavijo por las embajadas es el camino?

“Es una de las cosas que más me ha alegrado y más satisfacción me ha dado en la política canaria últimamente: ver al presidente Fernando Clavijo recorrer embajadas de países importantes, como EE.UU. o Alemania, para exponer nuestras ventajas. Chapeau”.

-¿Qué industrias tienen cabida en su tutorial de revolución?

“Desde luego, empresas con intereses en África y las tecnológicas. Lo está haciendo bien Carlos Alonso con el Parque de Cuevas Blancas. ¿Por qué no hay industrias farmacéuticas aquí? Están saliendo empresas a espetaperros de Cataluña y yo les recomiendo que se vengan a Canarias. Creo que se han captado ya unas 60 empresas catalanas. Hemos sido poco agresivos al ir a buscar capitales fuera. Inglaterra fabrica mermeladas con materia prima que importa de África. ¿Por qué no vienen aquí a producir con socios nuestros?”.

-¿España ha vendido la marca Canarias en el mundo?

“Le ha faltado más visión económica estratégica sobre las potencialidades de las Islas, pese a que lo tenemos todo para triunfar. Canarias es un filón. Somos un diamante en bruto sin pulir. Tenemos un tarro de esencias: fiscalidad, proximidad geográfica a África, clima, seguridad…¿Qué más se puede pedir? Me atrevo a pronosticar que de aquí a un año va a haber un vuelco industrial en las Islas”.

-¿Atos es una excepción?

“Atos es un ejemplo paradigmático. Calladitos la boca se han instalado aquí y no han parado de crecer a nivel internacional. Es un caso sorprendente. Como publicó DIARIO DE AVISOS, prestará soporte tecnológico desde Tenerife a los Juegos Olímpicos de Río. Con ejemplos como este se puede creer en la industria en Canarias”.

“Por increíble que resulte, en Canarias se podrán instalar pequeñas centrales nucleares”

-¿Sigue creyendo posible instalar aquí pequeñas centrales nucleares?

“Lo sigo pensando. En 2017 estará resuelto el uso de la fusión nuclear y los residuos se eliminarán en más de un 90%. Están desarrollándose ya centrales eléctricas nucleares de 50 megawatios para ese momento. Es una energía barata y ocupa tan solo 1.500 metros cuadrados”.

-¿Le defraudó como adepto Repsol al dar media vuelta?

“Volverá. Ahí abajo hay petróleo o, lo que es mejor, hay gas. Repsol se frenó por la crisis del crudo, que le ha supuesto perder la cuarta parte del valor de la compañía. Pero cuando revierta, se harán las extracciones”.

-¿Las torretas de Unelco estaban oxidadas cuando el Delta las tumbó en 2005?

“Se cayeron porque estaban preparadas, por efecto estadístico, para soportar vientos de 120 kilómetros/hora y no de 180 como hubo. Cuando TVE se inauguró en las Islas en los años 60 instalaron un cable de 6.000 voltios desde Güímar para dar corriente al centro emisor de Izaña, apto, con el reglamento de alta tensión, para menos 5 grados. Pero Izaña registró menos 10 grados y nos quedamos sin televisión diez días. Ahora las torretas de Endesa soportan vientos de 220 kilómetros/hora. Y esas no las menea ni un tornado”.

-¿Qué le parecen las torres de Vilaflor pegadas a la autopista del Sur?

“Un fracaso de Tenerife. Había 27 estudios y esa era la peor solución. La menos mala era la que se rechazó”.

-¿La crisis nos vacunó de los ceros eléctricos?

“Sin duda. El consumo energético se ha mantenido en crecimientos del 1%. Cuando crecía al 5-6%, en la bonanza, no se podía soportar y de ahí los cortes del servicio. Pero Tenerife está en quiebra energética, una situación grave, porque Las Caletillas tendrá que parar en cuatro años tres grupos obsoletos. Y en eso supondría depender casi al 100% de la central de Granadilla, algo inviable. Hace diez años planteé la necesidad de tres centrales: Caletillas, Granadilla y otra en el norte. Pero no se ha hecho nada en ese sentido. Los grupos productores de energía tienen una vida de 30 años y hay tres, como digo, que se les agota en 2020 y deberán ser clausurados, salvo que el Ministerio conceda una prórroga excepcional. En Caletillas la alternativa es una planta de ciclo combinado, con gas, y está previsto un gasoducto desde Granadilla. El Ayuntamiento no quiere, pero es de obligado cumplimiento”.

-¿La industria cárnica tiene algo que temer?

“¿Por el cáncer? Una universidad americana decía que el aceite de oliva era horrible para la salud respecto al de soja, y después resultó ser el bueno. Todo en exceso es malo, siendo verdad los cánceres por la alimentación. Las botellas tienen PVC (policloruro de vinilo) y eso es veneno, pero luego no lo es. Pasa como el aire. La Refinería lleva parada más de un año sin cambio en la contaminación”.

-¿Qué información maneja sobe la Refinería?

“Tengo dos versiones. Una, que no va a volver a abrir más, y otra, que alguien está negociando traer los nuevos procesos que ya se aplican en Algeciras, con una inversión de 3.500 millones de euros. El problema es la actual baja rentabilidad del petróleo, pero tengo la confianza, por mi mentalidad industrial, de que la Refinería volverá a funcionar y será modélica en todo el mundo. Dicho esto, he podido saber que Irán quiere instalar una refinería en Europa y se barajan distintas sedes: Huelva, Algeciras… ¿Por qué no Tenerife donde ya está la infraestructura? ¿Alguna autoridad está pugnando por ello? El Puerto de Santa Cruz ha perdido el 50% del movimiento en tonelajes por la parada de la Refinería”.

-¿Por qué se le atraganta el gas a Gran Canaria?

“Por una cabezonería de Antonio Morales, que es el actual presidente del Cabildo de la isla. Ya hay alguien que está estudiando un gasoducto a esa isla desde Tenerife. Conozco el equipo que lleva este proyecto y sale más barato que una central en Gran Canaria, cuyo coste es de 200 millones. Sería el primer gasoducto de Canarias.Yo creo que sale; solo hay que superar un problema de batimetría por las profundidades del océano. Aquí tenemos que ir a la utilización del gas por razones medioambientales y de ahorro económico. Antonio Morales ha tenido una actitud prepotente, porque dice que lleva 30 años estudiando el tema. Yo digo que exagera. Su propuesta de planta offshore es una manía suya, no es algo probado científicamente. Por su culpa se paró el gas en Gran Canaria y será un handicap para el desarrollo de esa isla. En Tenerife el gas ha seguido su curso y la planta de Granadilla estará lista en tres años”.

-¿Las energías renovables sonrojan a esta autonomía?

“El plan energético, el PECAN, fijaba para 2015 un 30% renovable de todo el consumo eléctrico y apenas alcanzamos el 7%. Leche machanga. No ha habido voluntad política. Yo creo que podemos aspirar razonablemente a un 50% en menos de 10 años, como España ahora, mientras UE establece el 20% para 2020. El retraso canario es el resultado de un desastre de 12 años de regulación. Yo confío en este consejero de Economía, Pedro Ortega, que conoce bien al sector. Aquí tenemos que apostar por la eólica y la fotovoltaica. Los paneles solares se abaratan y hay una nueva normativa para autoconsumo. La gente debe saber que en las Islas pagamos con ayuda del Estado el mismo recibo de luz que en la Península, aunque nuestro coste energético (diésel oil y fuel oil) es el doble; si no, costaría un ojo de la cara. Lo dice el REF y me parece justo.Somos seis sistemas, pronto cuatro. Hay un plan nacional de 4.000 millones en inversiones eléctricas, y Canarias se lleva 800 millones para estas nuevas fuentes. Soria se encontró en el Ministerio con un déficit de caja insostenible, por la desmesura del gobierno anterior con la fotovoltaica, y ha logrado pasar a superávit. Ahora hay que ir a la eficiencia energética y hacer que el ciudadano cambie la bombilla: quitar la de bajo consumo por la led. El ahorro es bárbaro”.

“Las torretas de la autopista del Sur, tras el ‘no’ de Vilaflor, es un fracaso de la isla de Tenerife”

-¿La recesión china es un cuento chino o algo serio?

“La sigo con atención, pero debemos estar tranquilos. La gente no puede asustarse. Con el susto se ahorra y no se invierte y esa es la verdadera crisis. Yo les pediría a los canarios que tengan un sentido mayor de patriotismo. Creer más en nosotros mismos”.

-¿Usted militaba en ATI por patriotismo, nacionalismo…?

“Fui casi de los fundadores de ATI, pero no recuerdo haber visto patriotismo. Yo no soy nacionalista, ni lo he sido nunca. Me fui de ATI cuando era consejero de Educación José Mendoza y encargó un libro para enseñar inglés a los canarios, y una de las lecciones ponía: ‘Me llamo Guanchinerfe y vivo en la cueva número 3, pasillo 2, del barranco de Santos’. Una cosa así, cutre y chauvinista. Y le mandé una carta a Hermoso diciendo adiós, porque no estaba para aguantar impertinencias de ese tipo”.

-¿Lo del Sanedrín de Las Palmas es mito o realidad?

“Yo pertenecí al Sanedrín. Asistía una vez al mes. Nos reuníamos en casa de Gabriel Mejías (dueño de La Isleña). Éramos diez: todos empresarios, yo, el técnico y un abogado. Todos eran de Las Palmas menos yo. En las reuniones se veía qué empresas se podían crear, por dónde iba la política. Eran empresarios importantes. Los cabezas visibles de las grandes empresas de Canarias, algunos de ellos con inversiones en Tenerife. Nos reuníamos en un chalé discreto de Pasito Alto, por Las Meloneras, en San Bartolomé de Tirajana. Pero no era, como se ha dicho, un clan canarión contra Tenerife. Nunca respiré eso”.

-¿Asinca superó el tic del pleito insular?

“Ha sido un ejemplo para la asociaciones en Canarias, con alternancia en la presidencia regional cada año. Yo he sido seis veces presidente provincial y regional”.

-¿Se quedó con las ganas de montar alguna industria?

“Sí, una que todavía tengo en la cabeza. Siempre quise montar una empresa de detectores de explosivos y no pienso quedarme con las ganas. Comprende todo lo que supone la tecnología de los arcos de seguridad de los aeropuertos y muelles. Por la presencia de un nuevo terrorismo. Es un tema de electrónica y atometría. Lo detecta todo en tiempo real”.

-¿Cómo somos los canarios?

“Un pueblo culto, sincero, alegre, sufridor como los gallegos. Nos adornan bastantes bondades”.

-¿Si empezara de nuevo, se quedaría o se iría fuera?

“Yo me iría fuera primero y después volvería. Esa era siempre la idiosincrasia del canario”.

-¿No echaría de menos su macondo Bajamar?

“Claro que lo echaría de menos. Bajamar es el lugar perfecto para descansar. Toda la vida, cuando he podido, he pasado los fines de semana y veranos en este lugar maravilloso. Bajamar es una gozada”.

Benicio Alonso
REPORTAJE FOTOGRÁFICO: ANDRÉS GUTIÉRREZ

El secreto de los dulces

Hace medio siglo, Benicio Alonso quedó campeón de España con la tuna de la Escuela de Ingenieros Técnicos Industriales de Gijón y fue invitado con sus compañeros a representar al país en Roma en la boda de Carlos Hugo de Borbón y Parma, pretendiente al Trono de España, con la princesa Irene de los Países Bajos. No fue un encargo sin consecuencias. La prensa italiana filtró la comida del embajador Antonio Garrigues con los tunos en la sede de la misión española ante el Vaticano, en la Plaza de España. Cuando descendieron de la guagua fueron recibidos con pitos e insultos por parte de una nube de estudiantes congregados para repudiar la presencia de los emisarios de Franco. “Nos llamaron fascistas y de todo”. Carmen Polo, la esposa del dictador, les regaló en el Pardo un cuadro de la duquesa de Alba, “que era horroroso”, del que se desprendieron enseguida subastándolo en Gijón. En esta ciudad donde estudiaba escuchó una noche un programa de música regional en la SER con gran decepción por su parte: “Cuando pusieron música canaria, ni era folclore ni era nada”. En un viaje a la Isla colectó vinilos de música de la tierra y se plantó en la emisora. Acabó presentando un programa los domingos, Vida universitaria, y se enganchó a la radio, cuyo día mundial, ayer, le recordaba su vocación frustrada. Las odiseas con la tuna y el debut inesperado en las ondas no habrían sido posibles si no hubiera bebido agua del grifo en Las Palmas, donde empezó la carrera. “Vivía con mi hermano; el bebía agua de Firgas y yo del chorro, desconociendo que tenía más de 800 miligramos de sal por litro”. Al tercer mes, enfermó del estómago y regresó a Tenerife. El médico le recomendó estudiar en un clima frío. “A mi padre, asturiano, lo llamó el origen y me envió a Gijón”. Toda la vida queriendo ser locutor, fue la voz de los industriales canarios y volvió muchas veces a pisar Europa, ya sin agachar la cabeza, tras la Transición. La voz resonante de Benicio se hacía oír en los pasillos de Bruselas cuando las Islas perseguían un traje a la medida, como decía en los albores europeos Arturo Escuder. Hijo de dulcero, de algo le valió esa escuela para dulcificar algunas situaciones amargas. En efecto, el padre, José María Alonso, un asturiano en Cuba que vino de vacaciones a Tenerife el último año de la guerra, el 39, y se enamoró, montó dos dulcerías -en Santa Cruz y en La Laguna- tras liquidar sus propiedades en las Antillas. “Y yo aprendí a hacer dulces y a administrar la empresa, ahí me curtí”. En La Aurora, la factoría familiar, al futuro ingeniero y político se le daban los hojaldres, una pasta de harina y grasa que se amasa laboriosamente como los pactos de gobierno. A la vista está. “El secreto de lograr la textura crujiente del hojaldre es darle muchas vueltas”. Las similitudes son casi exactas. El secreto de los dulces trasladado a la cocina de los pactos. Pasteles, pero no pasteleos, según Benicio: cuando era funcionario del Ayuntamiento de La Laguna, había un juez amigo del alcalde que lo solía llamar en calidad de perito municipal. Una vez fue la última. Una mujer reclamaba al Ayuntamiento 120.000 pesetas porque se le había ido el coche por una zanja. Y el fiscal intervino: “¿No es menos cierto, señor juez,que había un rosario de luces alumbrando la cuneta?”. Y Benicio repuso: “Señor juez, ¿no es menos cierto que el señor fiscal no tiene ni idea de lo que dice?”. El juez lo citó en su despacho, donde le reprochó su actitud con un fiscal peninsular recién llegado a la Isla. “Pero la señora tenía razón y yo no iba a consentir una mentira, así que la tuvieron que indemnizar”. Otras de esas arrancadas le jugó una mala pasada cuando, al optar a la instrucción premilitar superior para hacer la mili en los veranos con Oviedo nevando, sufrió un percance al acometer el salto de altura: se rompió un pie y lo escayolaron. Al ser requerido para un nuevo ensayo, acudió con la férula y un certificado médico, pero el comandante no transigió: o saltaba o no pasaba. “Así está el Ejército español”, refunfuñó Benicio, cuyo expediente fue rechazado entonces con letras mayúsculas “por rojo”. Cuenta estas cosas y se ríe de sus peripecias. “Yo soy de natural positivo. Los niños antes solían echarse a llorar cuando me oían, porque tengo una voz estentórea, y empecé a ponerme un dedo en la nariz y emitir un sonido de cornetín con la boca, y entonces se ríen de la gracia. ¿Ves? Así de fácil” ¿Cuál es su filosofía de la vida? “Mi mujer, mis tres hijos y mis cuatro nietos. Ellos son a los que más quiero en el mundo. La familia. Lo demás importa menos”.