SUPERCONFIDENCIAL

Cada día, una traca

1. Cada día nos despiertan con una traca estos imbéciles. La última es que Albert Rivera se lleva divinamente con Pedro Sánchez y que van a pactar. ¿Y qué? Si los demás votan en contra no salen. Menudos mentecatos están negociando los pactos, que no son otra cosa que un tira y afloja abominable que tiene cansado a todo el mundo. A mí, sinceramente, me la trae al pairo. Como dice Alfonso Ussía, los de Podemos se parecen a los camareros de Casa Manolo y el Coletas, en la Gala de los Goya, era el metre de Casa Manolo, porque, además, el esmoquin le quedaba fatal; porque el personaje un poquito contrahecho sí que es, o al menos a mí me lo parece. Será por la colacaballo. Lo dicho, cada día una traca, a cual más absurda. Hay otra: los independentistas no van a apoyar al tal Sánchez, porque éste ha decidido, presionado por su partido, no hacerles el jueguito del referéndum. Así que no, tampoco lo van a votar. ¿Y entonces, quién lo va a elegir presidente, los suyos y Ciudadanos? No da.

2. Una vez yo me propuse no hablar de pactos jamás. Y no hablar de política hasta que se formara el Gobierno nuevo. Pero han tardado tanto que no he tenido otro remedio que ir contra mis propias palabras y no escribo de otra cosa. Me siento engañado, defraudado y agobiado por tanta declaración infructuosa, tanta táctica, por la acción de los estrategas y la madre que los parió. Hoy vuelvo con el rollo a cuenta de las declaraciones desparramadas, de las verdades a medias, de los tiras y aflojas y de tanta bulla para nada, porque lo más sensato sería ir a unas nuevas elecciones en las que no estuvieran ni Rajoy ni el tal Sánchez. Que pongan a otros dos en el discurso.

3. Ahora ya no son amiguitos del alma el tal Sánchez y el Coletas, porque el Coletas quiere hablar con Sánchez y éste dice que no, que hablen las comisiones negociadoras, que ni siquiera existen. Pero, en estos días, el tal Sánchez mantiene un noviazgo intelectual (¿) con el joven y apuesto Rivera, que no tiene sino cuarenta diputados y eso no da. En fin, que no hay nada decidido, sino todo lo contrario y que un buen ejercicio sería mandarlos a todos a hacer puñetas, como hago yo en este momento.