superconfidencial

Los chinos

1. Ahora les toca el turno a los chinos, en esta España de Rinconete y Cortadillo y también del ciego Gaudencio, el de Mazurca para dos muertos. Todos los pícaros, los chinos mandarines y los chinos pekineses incluidos, acaban en España, el paraíso de los malandrines. Antañazo, España era el país de los lisiados, que aparecían mucho en la Edad Media y que aquí duraron hasta que se nos fue Franco. El último gran lisiado fue el Cojo Manteca, que rompía las farolas de Madrid con su muleta plegable, al grito de ¡me cago en la UCD! Ahora, la Guardia Civil ha irrumpido en tropel en un banco chino llamado ICBC, que, según indicios, blanqueaba; más que blanqueaba, enjalbegaba. El blanqueo es el que llevará a los españoles a la puta mazmorra, más que la cosa dental, que pierde fuelle. Es decir que el chino le gana la actualidad a la muela, en este popurrí informativo que ha convertido a Pablo Iglesias, según Alfonso Ussía, por mor de su vestimenta, en camarero de Casa Manolo.

2. Hacía tiempo que no nos daba esos sustos la Guardia Civil, más concentrada en los 1.000 euros que blanqueaban en Valencia los del PP, en los grandes almacenes, que en estas operaciones de bancos blancos blanquísimos. Es un sin vivir. Menos mal que Bankia va a devolver lo robado, en un gesto de generosidad, al 1% de interés anual. Como en los buenos tiempos. Ahora tienes que pagar por tener una cuenta corriente porque el dinero no vale nada, tal y como está el euríbor, que es un invento de la Europa unida. Todo le sucede al pobre mortal que se pasa su puta vida trabajando y reuniendo para la vejez. Y cuando llega la vejez el dinero se lo han comido los ratones, o sea los bancos. Todo monísimo.

3. España es un país de registros. Se registra todo; se nota que el señor Rajoy es registrador de la propiedad. Pero yo me refiero a los registros domiciliarios, que le encantan al personal. Ahora está registrando Hacienda las propiedades de un señor que daba de comer en Marbella a Jesús Gil. ¿Pero eso no está prescrito? En fin, que la máquina no para, pero nos hace olvidar los pactos, que esos sí que molan. Como el amor que se profesan el tal Sánchez y Rivera. Pactan para nada porque como el PP se abstenga, a tomar por culo. Nunca mejor empleada la expresión.