tribuna villera

Cuba y la resiliencia metafísica

Hay que reconocer que Cuba ha cambiado mucho desde 1959, y no solo por la revolución castrista, sino por su papel diplomático después de medio siglo, en terrorismo y religión. Como siempre he sido amigo de la concordia, del consenso y del diálogo me alegro de los últimos acontecimientos que se están viviendo en Cuba. Primero por ser sede de las reuniones del Gobierno de Colombia y las FARC en busca de la paz, y luego por ser lugar de encuentro histórico señalado para albergar la reunión de dos popes de las iglesias del mundo. Del papa católico Francisco y del papa ortodoxo Kiril. El escenario de acogida de los primados de ambas iglesias será el aeropuerto habanero que lleva el nombre de José Martí, hijo de la canaria Leonor Pérez. Según informa el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, la reunión será el 12 de febrero. Honradamente, pienso que hay que alegrase de este tipo de encuentros y del país donde se celebra. Algo ha cambiado en Cuba para que se produzca este tipo de situaciones. Recuerdo que en 1998, cuando la visita del papa católico Juan Pablo II, el mensaje del pontífice romano era que Cuba tenía que abrirse al mundo. Hace poco otro papa católico, el argentino Francisco, visitó Cuba. Es el mismo que ahora va a reunirse con el pontífice ortodoxo, el patriarca Kiril. Les recomiendo que en su agenda de trabajo incluyan los derechos humanos y el cambio climático. También la base de Guantánamo para que presionen a Barack Obama y se la devuelva a Cuba antes de marcharse de la presidencia de USA. Algo está pasando en esta isla caribeña además del tema de las FARC y de los movimientos sísmicos que se está percibiendo en el oriente de la isla, en Santiago de Cuba. Hay movida y una prueba de ello es, además de estas actividades políticas, el apoyo de Francia, que no de España, para normalizar la posición común de la UE respecto a Cuba, y el interés de Obama de acabar con el embargo dichoso. Es posible que nos encontremos con un viraje diplomático del Gobierno cubano y nos da la impresión de que Raúl Castro y su equipo quieren abrir una ventana de esperanza a los hombres y mujeres de buena voluntad, a la gente de espíritu abierto donde la hipocresía no tiene cabida. A lo mejor descubrimos una aplicación metafísica de la resiliencia, donde la espiritualidad y la religiosidad pueden ayudar a muchas personas a ser más resilientes y superar las crisis. Para celebrarlo no estaría de más alzar la copa y beber algo de ron cubano o de vino argentino o de vodka ruso, ya que todos ellos son tónicos de la naturaleza, si se toman con sobriedad.