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¿Dónde estará aquella cinta?

1. Era el año 1971, o así. Yo colaboraba en un programa de Televisión Española en Canarias -en blanco y negro-, llamado Ayer y hoy. Lo dirigía Mariano Martín y se emitía desde Tenerife, en directo. La invitada de aquella noche era Alicia Navarro Cambronero, tinerfeña, que fue la primera Miss Europa española, en 1935. Consiguió el título en el balneario de Torquay, Reino Unido. La entrevista fue entrañable, la gente empezó a llamar a la televisión con datos de Alicia, toda Canarias quedó admirada de aquella bella mujer que había superado los sesenta años y cuya elegancia y espontaneidad cautivaban. Llegada la hora, despedí el programa. Entonces vi, a través del cristal del control, a Eduardo Autrán Arias-Salgado, a la sazón director de TVE en Canarias, hacer gestos con las manos, aspavientos que yo no entendía. Entonces no había pinganillos, las órdenes las recibíamos por gestos desde el control o con papeles escritos. Y yo no vi el que me puso delante Autrán con una orden: “¡Sigue, sigue!”. Y despedí el programa. ¿Dónde estará aquella cinta?

2. Fue tal la avalancha de llamadas que decidimos arrancar otra vez (dudo que esto haya ocurrido alguna vez en televisión) y seguir con la entrevista, alegando creo que un fallo de no sé qué, ante los espectadores. Yo era entonces un joven periodista de 24 años que empezaba a ganarse la vida en los medios informativos. Fue impresionante la popularidad que tuve en la televisión, donde normalmente hacía deportes en los telediarios. La entrevista con Alicia duró media hora más; para finalizarla, improvisé: me quité una cadena que llevaba con una medalla de la Virgen de Candelaria y se la regalé. Ella se levantó, me abrazó y empezó a besarme, ante el estupor de los compañeros de la tele.

3. Alicia Navarro, que ya murió, paseaba conmigo, con casi setenta años, por la calle del Castillo y la gente se volvía para mirarla. Hice mucha amistad con ella. Se había casado con un griego rico. Otra Miss Europa, la tinerfeña Noelia Afonso, otra mujer de bandera, se la encontró una vez en un restaurante de París y allí se conocieron. Eran el ayer y el hoy de la belleza y de la elegancia. De Alicia fui amigo, de Noelia lo soy ahora. Representaron a esta tierra como nadie, en las pasarelas. Qué tiempos de elegancia y glamour y no los de hoy. ¡Cómo hemos cambiado!