No es liga para cantera

Nico Richotti, durante el encuentro frente al Joventut en Badalona| ACB
Nico Richotti, durante el encuentro frente al Joventut en Badalona| ACB

Las selecciones inferiores de la selección española siguen consiguiendo numerosos títulos, pero a los clubes les cuesta sobremanera poder sacar jugadores de sus canteras para competir en el primer equipo. No es un mal solo del Iberostar Tenerife, que pasa por ser uno de los nueve equipos de la Liga Endesa que no cuentan con un solo canterano en el primer conjunto, sino un mal que parece generalizado si exceptuamos los clubes típicamente canteranos o aquellos poderosos, capaces de acaparar aún en edad de formación a jugadores de prácticamente todo el mundo.

Curiosamente, el domingo, en el Santiago Martín, se verán las caras el club con más jugadores de su propia cantera en el primer equipo, el DKV Joventut, con cinco, frente a uno de los que no posee un solo jugador en su plantilla que haya logrado pulir desde la base.

“Hay cuatro claves para ello. Se ha cambiado la política de trabajo, porque antes se trabajaba con jugadores españoles en la base y ahora en esas categorías hay jugadores también extranjeros. Otro factor es el de las dificultades económicas, ya que la cantera requiere de una inversión importante que no todas las entidades pueden y quieren hacer. Además, en la misma línea, se requieren infraestructuras muy costosas y, por último, al permitir la ACB tener solo cuatro jugadores de formación o españoles, los clubes se acogen a eso para confeccionar sus plantillas”, señala Manolo Gómez, presidente de la Federación Canaria de Baloncesto.

Pero, en el caso de CB Canarias y Gran Canaria, ¿por qué ocurre? “Creo que ambas entidades apuestan por su cantera cada vez más, trabajando mejor en la base y apostando por ella, pero tenemos un problema de infraestructuras y de dificultades económicas. Los jugadores pueden formarse, llegar a cierto nivel y que clubes de fuera puedan llegar a llevárselos”, indica Gómez en la misma línea.
¿Sería una buena medida proteger más al jugador español? Podría funcionar ya que “traer a jugadores de fuera sale muy barato” y eso facilita a los clubes estas contrataciones, a pesar de lo perjudicial que resulta para el deportista nacional.

¿Un modelo rentable?
La ecuación parece clara: si se invierte en cantera, se trabaja bien con ella y la misma tiene proyección, el negocio parece claro, pero para nada es así. El mejor ejemplo son los clubes que más se identifican con la base como Joventut y Estudiantes. A pesar de haber vendido jugadores a otras entidades, como las casos de Rubio o Ribas en lo qu se refiere a los badaloneses, su deuda no ha parado de crecer.

Según la última lista de morosos hecha pública por Hacienda, el Joventut debe 3,63 millones de euros por 1,83 del Estudiantes. Es cierto que dichas deudas vienen, fundamentalmente, de los primeros equipos, pero tampoco es menos cierto que mantener un modelo de cantera como el de la Penya, con niños reclutados de toda Europa, no tiene un coste bajo en el día a día, de ahí las continuas llamadas de auxilio que cada año debe hacer Jordi Villacampa, presidente verdinegro, para poder mantener un sistema algo ingrato, porque cuando mejor están dichos jugadores es cuando se marchan de Badalona, haciendo inimaginable un equipo con Pau Ribas, Ricky Rubio, Rudy Fernández, Henk Norel y Guillem Vives por poner un ejemplo.