La gestora canaria de UPyD aún confía en reconducir la situación del partido

Antonio de la Guardia, coordinador de la gestora de UPyD en Canarias. / DAEl vendaval electoral ha tumbado las puertas y las ventanas de UPyD. Hasta los cimientos están por los suelos. Pero quedan los marcos. A  ese hilo de esperanza se agarran los dirigentes que todavía no han apagado la luz. Para un partido amoldado a la personalidad de una política del carácter y las características de Rosa Díez, la fuga de sus fundadores es más inflamable que un escape de gas. En estas penosas circunstancias, el presidente de la gestora, Gorka Maneiro, hace de tripas corazón para no torcer el gesto. El exdiputado y actual parlamentario autonómico vasco replica a Rosa Díez, Andrés Herzog y Carlos Martínez Gorriarán que la disolución del partido no es la solución.

En Canarias, la baja como militante del cabeza de cartel por la provincia de Santa Cruz de Tenerife en los comicios del 20 de diciembre, Miguel del Pino, da idea de cómo está el patio. Sin embargo,  el coordinador  de UPyD en Canarias, Antonio de la Guardia, cree que hay una base suficiente para trabajar y continuar con el proyecto. “Nuestra voluntad es seguir adelante”,  declara a este periódico. “De los 6.000 afiliados que había a nivel nacional, ahora son 2.750. De esa cifra, ciento y pico son de estas islas. Estamos mejor que cuando empezó Rosa Díez. Tenemos que apoyar, además, a los 144 concejales, los 3 alcaldes, los 2 eurodiputados y el diputado autonómico. No podemos dejar tirada a esa gente”.

De la Guardia no oculta su disgusto y su decepción ante la “desbandada” de Rosa Díez y compañía. “Va a ser verdad que actuaban como si el partido fuera suyo. Desde luego, me da la impresión de que el paso que han dado es un tropezón en sus trayectorias políticas. Si hubiesen querido liquidar UPyD, lo habrían hecho. Ocurre que ya no controlaban la organización. Estaban  en una posición de debilidad”. Se han “quitado la venda” y los han dejado vendidos. Eso piensa.

De la Guardia asume que “se necesitan cambios profundos”. Por ejemplo, recalca, “ilusionar en el mensaje, estar más cerca de de la ciudadanía; de los afiliados y los  simpatizantes”.  De Maneiro elogia su “valentía” y la “gran labor” que viene realizando desde que en enero tomó las riendas de Unión Progreso y Democracia, tras la dimisión de Herzoz, en un intento de salvar las siglas de los escombros de la historia.