nombre y apellido

Joaquín Dicenta

Ciento veinte años después del estreno y a los noventa y nueve de la muerte del creador, Juan José -suma de abusos, desamores y venganza- volvió a las tablas como zarzuela del maestro Sorózabal. Hijo de militar, echado de la Academia por su bohemia, proclamado ateísmo y cercanía al socialismo utópico, Joaquín Dicenta Benedicto (1862-1917), malvivió de artículos y relatos y en 1888 estrenó El suicidio de Werther. Escritor irregular y prolífico -cien títulos de calidad variable entre novelas, relatos breves, ensayos, piezas dramáticas y zarzuelas-, fue un republicano fiel que defendió este régimen desde las páginas de El Liberal, el semanario Germinal y El País, de los que fue, además, redactor y director. Intimo de Ruperto Chapí, con el que colaboró como libretista en asuntos del género chico, en 1889 cofundó con él la Sociedad de Autores -la precursora de la actual SGAE- y también fue edil del Ayuntamiento madrileño y paladín de un ideario que incluía el derecho a la vida y a los medios para hacerla digna, el sistema democrático, la reforma y gratuidad de la justicia, la autonomía municipal y la enseñanza primaria gratuita y obligatoria, entre otras bases. Causa de escándalo por su vida sentimental y activismo político, estuvo entre los animadores centrales de Gente nueva, la revista de un colectivo de utópicos de sensibilidades diversas, posicionados ante la hipocresía de la sociedad de entreguerras, entre los que figuraron Nicolás Salmerón, Manuel Paso, Eduardo Zamacois, Ernesto Bark, Ricardo Fuente, Rafael Delorme y, luego, Valle-Inclán, Benavente, Ramiro de Maeztu, y Pío Baroja… El aguerrido Dicenta fue un narrador naturalista poco valorado -porque tenía tantos afectos como implacables enemigos, el peor, Julio Camba- y el indiscutible pionero del teatro social; pasó por graves estrecheces hasta que cuajó la historia de un obrero del campo que, traicionado por la mujer que amaba y el capataz que le mandaba, acude de al robo para sobrevivir y al crimen para vengar su vida rota. Las desgracias de Juan José -la obra más representada antes de la Guerra Civil- le reportaron la fama y fortuna por las que había luchado. Su hijo, Manuel Dicenta Badillo (1905-1974) la representó en 1936 y 1948; y aún su nieto, Daniel Dicenta Silva (1937-2014) la grabó para TVE en 1980; a la vez que numerosas compañías de distinto caché y alcance la llevaron por toda la geografía nacional cuando el teatro gozaba de relativa salud.