soliloquio

Jugando al pierde

Está claro que salvo los que perdieron bien perdido, los demás están jugando al pierde. Y si no, qué hace nuestro desganado presidente en funciones diciéndole a sus coleguitas en Bruselas que este país es un lío que va a las elecciones del 26J, a la vez que tras ser pillado quiere transmitir justo lo contrario: que piensa “dar la batalla” para que España tenga un Gobierno “sensato y cuerdo”; lo que, en su opinión, solo puede ser con una coalición de; Pepé, Pesoe y Ciudadanos. Tras lo cual: “Los golfos de Moody’s ajan su visión de España al ver frenados sus aprietes y a su Mariano”.

Aquel genio llamado Pier Paolo Pasolini, el de Pajaritos y Pajarracos, querido por unos y vilipendiado por otros, dijo en la última cita que concedió: “No se hagan ilusiones. Ustedes con sus escuelas, su televisión, el pacatismo de sus periódicos, ustedes son los grandes conservadores de este orden odioso basado en la idea de poseer y en la de destruir por destruir”. Pasolini pensaba que la humanidad se estaba volviendo insensible al sufrimiento de sus semejantes y que, llevada por la fiebre del consumo, había renunciado al sueño de la justicia y la solidaridad. “La tragedia es que ya no quedan personas, hay máquinas que chocan entre sí”.

Mientras releía aquella entrevista oí por el transistor que había fallecido mi admirado Umberto Eco, el sabio profesor y escritor italiano, entre sus joyas: El nombre de la rosa y Número Cero, su último libro. Número Cero es una cruel parodia del actual periodismo. Braggadocio, su periodista más curtido, grita en plena investigación que “los periódicos no están hechos para difundir sino para encubrir noticias”, ahogándolas. Algo que Internet ha llevado a la vehemencia, entre otras, por la desgracia del streaming o flujo continuo que tanto gustan al vicepresidente in pectore. El director de aquella fantasmal redacción veta cualquier noticia que pueda torcer los intereses del propietario, se trate del asesinato del juez Falcone por la Mafia o de los untos a políticos para lograr contratos. La realidad es un elemento aleatorio sometido a los intereses del arrendador. Una parodia del periodismo, pero también de los políticos de un país que no ha sido capaz de fijar una versión fidedigna de su historia más reciente. ¡Me suena tanto!

Umberto Eco dijo: “Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que antes hablaban solo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Entonces eran rápidamente silenciados, pero ahora tienen el mismo derecho a hablar que un Premio Nobel. Es la invasión de los imbéciles”.