Nunca es tarde para escribir

Foto de portada del primer libro de Miguel de León, titulado 'Los amores perdidos'. /DA
Foto de portada del primer libro de Miguel de León, titulado ‘Los amores perdidos’. /DA

En el catálogo de Plaza & Janes se pueden encontrar autores de la talla de Isabel Allende, Sthepen King, Julia Navarro o Javier Reverte. Y desde hace unas semanas, también, a Miguel de León, con su novela, Los amores perdidos. La prestigiosa editorial catalana lo tuvo claro desde que cayó en sus manos el primer texto de este lagunero anónimo, de 59 años e informático autodidacta: aquí hay un eventual best seller.

Miguel de León.
Miguel de León.

“Un lunes hablé con una persona de la editorial y el jueves ya se había leído la novela”, cuenta De León. Convencido de la fuerza de la obra, Plaza & Janes se ha hecho con sus derechos y ha apostado fuerte con su difusión, multiplicando por dos el número de ejemplares que habitualmente dedica a la primera edición de un autor novel. El libro se puede encontrar hoy en casi cualquier librería del país. “Me cuentan que en la editorial están divididos en dos categorías: los que aún no han leído la novela y mis incondicionales”.

De León experimenta estos días con su nueva dinámica de escritor, atendiendo entrevistas en prensa a la vez que termina de cerrar la agenda de una próxima gira promocional por las principales ciudades de la Península. “Estaré en Sevilla, Madrid, Logroño… Me tienen una buena fiesta preparada”, bromea. La vida con la que un día soñó comienza a coger forma. “Desde que era muy niño quería ser escritor. Siempre tuve esa necesidad e hice mil intentos, pero todos acababan en la papelera. En mi vida he tenido muchas amarguras y, con la publicación de esta novela, tengo la sensación de haber ganado una gran batalla”.

Plantea en el libro plantea una trama de ficción que transcurre en la Canarias “de los años de penuria”, entre la posguerra y la transición; con más de 80 personajes en escena y una relación sentimental como hilo conductor. Dice que “no es una novela romántica”, sino mucho más. Todo empezó con una interrogante: “Me preguntaba: ¿habrá alguien capaz de querer a otra persona y callarse lo que siente?” A partir de ahí, echó la imaginación a volar, “a tirar del hilo” y “a crear personajes”, y la historia fue surgiendo de forma natural: “Me sentaba a ratos perdidos, en los huecos que me dejaba mi empresa de informática. Han sido tres o cuatro años de trabajo y, al final, he conseguí darle contenido de una forma que ha acabado gustando”.

Los amores perdidos.jpgNo fue fácil, sin embargo, lograr la publicación. Primero lo intentó con la autoedición. Luego tocó la puerta de las editoriales canarias. “Nadie me hizo ni caso”. La oportunidad apareció cuando contactó con Penguin Random House. “Ellos son una multinacional y no regalan un duro. Si la han publicado es por que le ven posibilidades económicas. Jamás en mi vida había trabajado con una gente tan cualificada en lo suyo. Son un equipo fantástico”.

La novela está ambientada en El Terrero, un pueblo imaginario pero bien reconocible para cualquier canario. “Es un lugar que no he anclado en el espacio ni el tiempo para que los lectores, sean de la isla que sean, puedan identificarse con él. Ni siquiera se ubica en una isla concreta. Mi deseo es que sea una novela de todos los canarios; estoy cansado de que la prensa y los políticos nos pongan a pelear a unos con otros”. Aprendiz de Juan Rulfo y rotundo admirador de Gabriel García Marquez, De Miguel ya trabaja en un nuevo relato: “Hablaré de la existencia del alma”, adelanta.