el charco hondo

Ondas

Justo ahora, cuando más luz necesitábamos, nos confirman de forma tangible la teoría de la relatividad, llenando así de razones científicas y políticas la confluencia de Coalición, Nueva Canarias y Domingo González Arroyo para promover una moción de censura en La Oliva, Fuerteventura. Con las ondas gravitacionales el abrazo de Coalición y NC a González Arroyo da con el argumentario que les ha faltado en las horas iniciales (abrazados al marqués, guau); y es que, siguiendo el hilo conductor de los científicos, puede concluirse que lo ocurrido en La Oliva es que concejales acelerados provocaron distorsiones de espacio-tiempo, propagándolas por el municipio.

Además, la moción
-gravitacional, sin duda- demuestra que la confluencia nacionalista es perfectamente capaz de solidificarse cuando los agujeros negros se funden. El descubrimiento aporta más datos para la versión libre de los abrazantes. Al parecer, en el universo local de las Islas -también en La Oliva, pero no solo- alianzas extravagantes como la de referencia se producen porque los partidos ensanchan el objeto de la censura en una dirección y lo alargan en otra, de tal forma que la verbena que protagonizan va extendiéndose por el Archipiélago como las ondas, viajando por el espacio a la velocidad que marcan las correspondientes ejecutivas. A quienes interpretaron que lo de La Oliva prueba que las líneas rojas que les separan están, llegado el caso, para comérselas sin masticar, hay que decirles que desistan con esa teoría o de tirar de hemeroteca para recuperar las cosas que Coalición y NC decían de González Arroyo antes de que se detectaran las ondas gravitacionales. Eso fue antes. Ahora, después del hallazgo, la realidad es otra. Ahora el desafío es confirmar que González Arroyo seguirá cortando el bacalao. Lástima que el polvo de la Vía Láctea nos niegue la luz que hace falta para ver con nitidez la línea que tristemente Coalición y NC han cruzado en Fuerteventura.