La columna Churchill

El pacto de Santa Cruz también pasa por apuros

Cuentan las herederas de aquellas avispas que tanto zumbaron en la última de este periódico que en las últimas semanas se echaba algo de menos al concejal de Urbanismo capitalino, Carlos Garcinuño.

Entiéndase bien: no es que el edil hiciera dejación de funciones (el hombre tiene merecida fama como excelente profesional), sino que había desaparecido de la escena mediática cuando se había convertido en un referente del Partido Popular en Santa Cruz de Tenerife.

Ahora, las avispas sostienen que Garcinuño anda desilusionado con el pacto que su partido mantiene con Coalición Canaria, al punto que había barajado la posibilidad de volverse a su despacho de arquitectura.

Sin embargo, altas esferas del PP canario (tan altas como su presidente, José Manuel Soria) tuvieron que convencer al concejal de que no tirase la toalla.

¿Y qué causa tanta desazón? El control que se ejerce desde la Alcaldía sobre tan sensible área, y más en casos tan llamativos como el mamotreto.