soliloquio

El palé

Se acuerda? Un juego que parece haber sido inventado por los fenicios españoles. Desde que tengo uso de razón fui educado en Benilloba de la mano de tío Jaime y tía Lola, oriundo él de Polop, uno de los personajes de mi vida, si bien pongo la mano en el fuego porque si viviera sentiría un profundo asco por lo que sucede en la que fue su querida tierra. El tal Alfonso Rus merece un artículo aparte, si él hubiera creado el neoliberal juego que tantas tardes nos arregló, no nos hubiéramos comido un rosco. Mil, dos mil, tres mil… 2 millones de pelas.

¿Lo recuerda? Era la réplica española del Monopoly. El juego tiene su origen en un juego creado por Lizzie Magie en 1903 y patentado en 1904, llamado The Landlord’s Game. El juego se hizo popular en varias ciudades de los Estados Unidos en los años siguientes, se editó en varias formas y versiones sin el control de su autora original.

En 1935 Charles Darrow, un vendedor de calefactores domésticos desempleado del sureste de Pensilvania durante la Gran Depresión de los años treinta patentó la versión de Atlantic City de ese juego con el nombre de Monopoly. Tras un primer intento fallido de venderlo a la empresa juguetera Parker Brothers, inició una producción a pequeña escala del juego que resultó exitosa. Parker volvió a llamar entonces a su puerta para hacerse con el juego. En esta España nuestra, unos jugaron al Palé con el parné de todos y otros pretenden jugar, lo que es igual de perverso, con los sueños de todos.

Pocas decepciones de tamaña altura he padecido con los cuentos del caudillito, el que ahora pone por condición el referéndum de marras.
De lo que se trata es de reventar el sistema, con la sola finalidad de seguir comprando calles como en el Palé, o, posponiendo la decisión de las urnas para pasar una vez más por la casilla de salida y cobrar las 20.000 pesetas de premio o arañar unos pocos votos más, caso de ser ciertos sus augurios.

Han enviado en la mañana del lunes al pesoe para negociar un Gobierno de coalición sus “correcciones urgentes” a la estructura del Estado -las de su mamanduca- y define con precisión las funciones que debería asumir Iglesias como vicepresidente, entre las que figuran el control del (CIS) Centro de Investigaciones Sociológicas, el (CNI) Centro Nacional de Inteligencia y BOE en streaming. Me suena a un tranque de tal categoría que no merece ni ser escuchado. ¡Vaya artista! También fija los objetivos del Ministerio de Plurinacionalidad, que tendría la prioridad de resolver el referéndum en Cataluña.

Mándense a mudar, que diría Maestro Nino, o, Gabo.