el diván

Preocúpate por tus trabajadores

El estrés laboral es un fenómeno que está aumentando a pasos agigantados en nuestra sociedad. Exigencias contradictorias, falta de claridad de las funciones de un puesto determinado, falta de comunicación y de apoyo por parte de los directivos, cargas excesivas de trabajo, exigencias para alcanzar un mejor resultado en los objetivos con un número menor de trabajadores, falta de refuerzos y motivación, son algunas de las situaciones laborales con las que conviven muchísimas personas en su día a día. Como empresario, no se debe caer en el error de interpretar el estrés como un defecto personal sino como un fallo en la gestión de las organizaciones. Situaciones como las citadas con anterioridad pueden dar lugar a consecuencias psicológicas tales como trastornos de ansiedad, depresión y estrés laboral entre otros. Es cierto que aprender a manejar el estrés es una herramienta hoy en día cada vez más necesaria. El estrés moderado es una respuesta adaptativa de nuestro organismo esencial para la supervivencia. El ser humano requiere ciertos niveles de estrés para responder satisfactoriamente ante sus expectativas y frente a las exigencias del entorno. Tanto niveles muy bajos de estrés (desmotivación, conformismo y desinterés) como los niveles altos afectan al bienestar físico y psicológico del trabajador, reflejándose en un mal rendimiento y, asimismo, en malos resultados para la empresa. Crear un entorno de trabajo saludable y estimulante donde los trabajadores se sientan apoyados y motivados aumenta la probabilidad de éxito en una empresa, puesto que el trabajador aumentará su participación e involucración en ésta rindiendo al máximo de sus capacidades, obteniendo así mejores resultados. Quienes ocupan cargos como superiores en una empresa y tienen personal a cargo deberán hacer todo lo posible para lograrlo, ya sea disponiendo o no de dinero.

Algunas propuestas:
1-. Poner en marcha programas concretos de reducción de estrés en el trabajo llevados a cabo por un profesional junto a la colaboración de los trabajadores. Se necesita la implicación de todas las partes.

2-. Evaluación del bienestar laboral de los trabajadores con la posibilidad de aportar posibles propuestas con el fin de encontrar medidas apropiadas y eficaces para mejorar determinados procedimientos estresantes de la empresa. Muchas veces el estrés laboral lo producen malos hábitos a la hora de abordar tareas y los trabajadores son quienes mejor conocen la problemática de su lugar de trabajo.

3-. Valorar y analizar los horarios de trabajo que permitan conciliar la vida personal con la profesional de la misma manera que los descansos.

4-. Reforzar y motivar a los trabajadores. Subrayar las fortalezas de cada persona y hacerles saber lo que los hace excelentes a cada uno. Fomentar el liderazgo y el trabajo en equipo.

5-. Comunicación efectiva: tratar a las personas con auténtica preocupación, respeto y dignidad.

6-. Practicar la asertividad: si buscamos un cambio en otra persona, emplear la asertividad y empatía es la mejor manera de lograrlo. Emplear habilidades sociales a la hora de hacer críticas es la manera más eficaz de conseguirlo.

7- Evitar el miedo a la inestabilidad profesional.

Prevenir el estrés laboral no es una tarea sencilla, pero sí necesaria tanto para el trabajador como para el beneficio de la empresa.

tamaraconsulta@gmail.com