Más que palabras

El principito – Por Esther Esteban

Pedro Sánchez le han situado entre el susto o la muerte. A estas alturas de la película todo sigue igual que el 20 de diciembre, el día en que las urnas mandaron de parte de los ciudadanos un mensaje muy claro: ¡entendeos! Y ahí precisamente está el problema, en que no se entienden, en que están librando una especie de combate de papel donde nada es lo que parece y al final las cosas no cambian.

El soñado Gobierno de izquierdas entre el PSOE y Podemos se desvanece cada vez que Pablo Iglesias habla y lanza mensajes imposibles de asumir no sólo para los dirigentes, sino para los militantes y los votantes del PSOE. Me decía Juan Carlos Monedero en una entrevista que le he hecho esta semana que lo único que borra la fecha de caducidad de Pedro Sánchez es formar gobierno con quien sea. Y tal vez no le falta razón porque da la sensación de que los barones socialistas, que ejercen una especie de Gran Hermano vigilante, no le van a dar un respiro si no consigue llegar a la Moncloa. El asunto es el precio que piensa pagar y realmente Pablo Iglesias le ha puesto el listón muy muy alto: “El PSOE ha demostrado que solamente cumple su palabra cuando le obligan y, por tanto, un acuerdo de gobierno que no implique la garantía de espacios políticos y de gestión se queda en papel mojado”, me comentaba Monedero, que se ha convertido en el alma pensante, en la conciencia critica de Podemos desde fuera del Parlamento. El fundador del partido más importante surgido en España tras la transición afirmaba, sin pelos en la lengua que el PSOE “parece un aristócrata venido a menos, que se echa migajas en la barba para parecer que ha cenado y que no permite a los plebeyos que le tuteen. Es un regusto de vieja política, como diciendo ¡usted no sabe con quién está hablando! Me recuerdan al rey de El Principito dando órdenes absurdas en un planeta desolado, inexistente, a súbditos que no le reconoce ninguna autoridad. Siguen jugando a la lógica del bipartidismo como si fueran reinas madres y hay que recordar que el PSOE ha sacado sólo 300.000 votos más que Podemos, que Unidad Popular y Podemos sacan mucho más votos que el PSOE. Los socialistas viven en la nostalgia y va siendo hora de que dejen la fase de negación”. Esa es la lógica con la que trabajan en el partido morado y ¡claro! aunque finalmente in extremis llegarán a un acuerdo de entrada imposible, sería a cambio de que los socialistas aceptarán la superioridad de quienes les están pisando los talones.

Tampoco las conversaciones que han mantenido los socialistas durante esta semana con Ciudadanos les ha servido para avanzar mucho más que para conseguir, en último caso, una abstención, aunque puedan tener más puntos de entendimiento en estos momentos con la formación naranja que con la morada… Además, en la hipótesis de que puedan ponerse de acuerdo con Albert Rivera, solamente sumarían 130 escaños en el mejor de los casos y en la segunda votación de la investidura. Eso supondría formar un gobierno endeble con una opción que sería derrotada en el Congreso en todas las leyes porque PP y Podemos votarían en contra.

Entre el susto y la muerte Sánchez sigue mirando al futuro con relativo optimismo, y yo personalmente creo, como dicen algunos de sus más cercanos colaboradores, que en este proceso ha salido reforzado porque ha tomado la iniciativa y ha dado la cara aunque se la partan. Si hay elecciones puede o no ser el candidato, pero su proyección mediática durante estos días no le vendría mal. Como dice Monedero, tal vez sea un Principito en un planeta desolado, pero ha crecido en dos meses, a fuerza de golpearse contra el cristal una u otra vez, sabe que o sale de ese laberinto, o muere y no hay tiempo.