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Un rato en el casino

1. El viernes/noche fui al casino de juego de Santa Cruz con un amigo. Es curioso ver las caras de los apostantes, la ansiedad que los mueve, el deseo de ganar y el desespero por perder. Un casino es un lugar de mucha ansiedad. Yo me acuerdo, al principio, cuando se reinstauró el juego en España, que aquello era todo un rito: había, incluso, un fisonomista en la puerta, un tipo que te relacionaba con algún mal suceso o alguna recusación familiar a que entraras y te lo impedía. Todo esto se acabó, ahora entras en el casino como Pedro por su casa, eso sí, presentando el DNI para acreditar que eres mayor de edad y que no estás fichado por cualquier motivo en la base de datos. Yo juego poco o nada, porque tengo poco o nada, y rara vez tengo suerte, aunque es verdad que en los últimos años sólo he estado dos o tres veces en un casino de juego. A mí me gustaba mucho el del Taoro porque cenaba allí y de vez en vez me iba a la ruleta. Nada, cuatro perras.

2. El juego de azar es emocionante, eso sí, lo que pasa es que aquí nos tomamos todo con mucho entusiasmo al principio de las cosas y después nos aburrimos de ellas. Los casinos están en crisis, porque también la gente está en crisis. Yo me acuerdo que durante un viaje a Praga, vía Berlín, estuvimos unos amigos y yo jugando en el casino del hotel berlinés, gané como dos mil dólares y luego los perdí en Praga. Un desastre. Uno nunca gana en los casinos, sobre todo si repites. Un día puedes tener suerte e irte con algo a casa, pero si vuelves al día siguiente perderás todo lo que ganaste la vez anterior. No falla.

3. Pero lo curioso es ver la reacción de la gente, cómo va de ruleta en ruleta apostando como posesa, para luego lamentarse por haberlo perdido todo. Yo siempre juego a los mismos números, cero y caballos, y alguna vez he tenido suerte, pero la verdad, no mucha. El otro día no fue una excepción. Es una pena lo de la crisis de los casinos, que el Cabildo quiere privatizar. Hombre, el Cabildo tinerfeño ha hecho una buena labor y ha regido los tres casinos de Tenerife con buena mano, pero ya no son rentables; si acaso, el del sur, por los turistas. Y eso.