El dardo

Revolución telefónica

Los avances tecnológicos son una constante del tiempo presente. Ahora toca otra transformación en el sector de las telecomunicaciones móviles, con la próxima desaparición de la tarjeta SIM tal y como hoy la concebimos y que va a plantear una verdadera revolución en las relaciones entre los operadores y los clientes con la llegada de la portabilidad express. La novedad llega con un año de retraso, por los intereses, muchas veces espurios, pero siempre presentes en grado superlativo, de este tipo de empresas. Dicha tarjeta, que lleva consigo los datos del cliente para su debida identificación en la red, va a ser sustituida por un chip que ya vendrá instalado de fábrica en el teléfono móvil, el eSIM, el cual facilitará el cambio de operador una vez que se estandarice una versión válida para todo el mundo. Debido al previsible crecimiento de este nuevo sistema, los operadores siguen tratando de dificultar su implantación por las inevitables consecuencias que su uso habrá de tener en los nuevos dispositivos y en la comercialización de los servicios. De momento, en el Congreso Mundial de Móviles previsto para finales de mes en Barcelona, se va a presentar oficialmente la primera fase de la tarjeta SIM electrónica integrada, que podrá usarse en vehículos, electrodomésticos, tabletas, relojes y otros sistemas inteligentes similares, salvo en los smartphone, en los que la implantación se producirá a partir del próximo otoño. Dicen los entendidos que el cambio de tráfico SIM va a impactar muy especialmente en las tiendas y franquicias de las compañías operadoras, ya que muchos de los trámites que hoy realizan podrán llevarse a cabo online, de la misma manera que, a partir de 2017, desaparecerá, según directiva de la Unión Europea, el roaming internacional, con lo que el cliente viajero podrá pagar siempre la misma tarifa, cambie o no de operador local. Así las cosas, compañías telefónicas y operadores tendrán que competir de verdad en tarifas y servicios, evitando posibles abusos y excesos que son moneda corriente y acaparan buena parte de las denuncias que reciben las organizaciones de consumidores. Sería la mejor noticia ante el imparable crecimiento de los paquetes de datos y de las conexiones móviles de numerosos objetos de uso cotidiano.