Sanidad

Seis años de espera para cambiar prótesis de cadera defectuosas

La controvertida prótesis de cadera de la marca DePuy fue retirada del mercado en el año 2010. / MEDICALEXPO
La controvertida prótesis de cadera de la marca DePuy fue retirada del mercado en el año 2010. / MEDICALEXPO

Javier Hernández fue operado en el año 2006 de un problema en la cabeza del fémur. Para solucionarlo, se le implantó una prótesis de cadera de la marca DePuy, filial de la multinacional estadounidense Johnson & Johnson, especializada en productos farmacéuticos y dispositivos médicos. Lo que en principio iba a significar una notable mejora en su calidad de vida, se convirtió en un calvario para este tinerfeño, que en poco más de un año empezó a notar que algo no marchaba bien. Sin embargo, ni él ni los especialistas que lo vieron achacaron sus problemas a la citada prótesis, a pesar de que el Ministerio de Sanidad y el propio fabricante reconocieron en el año 2010 que la mayoría de estos implantes eran defectuosos.

Como Javier, al menos un centenar de pacientes canarios y más de 3.000 en toda España esperan desde hace casi seis años que les retiren estas prótesis de cadera DePuy, unos implantes de metal que fueron autorizados en Europa en 2003, pese a que no se había realizado hasta entonces ningún ensayo clínico en pacientes para demostrar su seguridad.

Tras recibir cientos de quejas y reclamaciones, en 2010 el Ministerio de Sanidad alertaba a las comunidades para que estrechasen la vigilancia, e informaba de que los productos defectuosos se habían repartido en 70 centros españoles, entre ellos Hospiten Bellevue, en Puerto de la Cruz.

“Hay mucha gente que desconoce que tiene montada una prótesis defectuosa”, relata al DIARIO Juan Zerpa, que estuvo más de cinco años con el implante. “Yo me enteré por casualidad y por personas ajenas al Servicio Canario de Salud, que no ha avisado a los afectados, a pesar de que han pasado ya casi seis años desde que se lanzara la alerta sanitaria”, subraya Juan, que consiguió que se la cambiaran a finales de 2013 después de lograr un acuerdo con el fabricante, después de que unos análisis le detectaran unos niveles altísimos de cobalto.

Porque, además de presentar graves defectos de fabricación, varios informes toxicológicos señalan que las prótesis pueden causar alteraciones en el hígado, los riñones, el bazo y el sistema hematopoyético; igualmente, la alta toxicidad de estas prótesis está relacionada con el denominado síndrome de radiación, que incluye náuseas, vómitos y diarrea, entre otros problemas. “Me hicieron pruebas en 2011 y 2012, pero nunca me dijeron que mi prótesis estuviera defectuosa”, recalca Javier Hernández, que en teoría será operado el próximo mes de marzo. “Fui perdiendo progresivamente la movilidad, pero en ningún momento me avisaron desde la Consejería de Sanidad, a pesar de que en agosto de 2010 la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios había alertado del problema a todas las comunidades y los hospitales donde se habían puesto las prótesis”, arguye Javier, que advierte del peligro que conlleva seguir con esta prótesis.

Desde el Ministerio explican que “el problema que se observó fue un aumento del número de aflojamientos detectados a los cinco años de la implantación y la cesión de restos metálicos de la aleación cromo-cobalto a los tejidos de alrededor, lo que causa dolor o inflamación”.

Miles de demandas judiciales aún por resolver

Muchos de los afectados por estas prótesis defectuosas iniciaron hace años una batalla legal contra la multinacional Johnson & Johnson y su filial DePuy, que según algunas estimaciones deberán pagar más de 4.000 millones de dólares para resolver las miles de demandas que se han presentado los últimos años. En España, el bufete Aguirre Abogados, en Madrid, ha aglutinado a la mayor parte de los damnificados de nuestro país, que están organizados en una plataforma, que cuenta con una web con información sobre el tema.

Las prótesis fueron introducidos en Estados Unidos en 2005 y DePuy retiró el producto en 2010, luego de haber vendido una cantidad estimada de 93.000 unidades en todo el mundo. Según un estudio elaborado por la propia empresa, alrededor de un 12% de los implantes necesitaban ser reemplazados después de cinco años, un porcentaje que algunos protésicos elevan por encima del 30%. Los implantes metálicos fueron desarrollados para ser más duraderos que los de cadera tradicionales, que combinan bolas de cerámica o metal con una cavidad plástica. Sin embargo, con el tiempo se demostró que estas prótesis metálicas pueden desprender residuos tóxicos y dañar huesos y tejidos blandos.