valle de güímar

Sigue sin haber consenso de cómo mantener el Polígono Industrial

Todo parecía resuelto en octubre y cinco meses después, vuelta a empezar, ahora con un consorcio. | DA
Todo parecía resuelto en octubre y cinco meses después, vuelta a empezar, ahora con un consorcio. | DA

La Entidad Urbanística de Conservación (EUC) del Polígono Industrial Valle de Güímar tendrá que reconvertirse en consorcio para que la misma pueda ser tutelada por el Cabildo, según un informe de los juristas de la Corporación insular, en los que advertían de la imposibilidad legal de sufragar gastos de la EUC (75.000 euros anuales estaban previsto).

Esos informes, que fueron trasladados al secretario insular, desmontaron el acuerdo alcanzado el 9 de octubre entre el Cabildo y los tres ayuntamientos, y que los empresarios rechazaron, acogiéndose a las tesis de Güímar, que siempre defendió una menor aportación de los mismos.

Aquel día, casi a bombo y platillo, el presidente insular, Carlos Alonso, informó de que “la Corporación insular tutelará el Polígono y podrá resolver los litigios que se presenten ante la entidad urbanística de conservación del mismo. El desempeño de este papel permitirá a esta Corporación poder participar de su funcionamiento, y por tanto, aportar recursos”.

Sin embargo, cinco meses después, esas palabras han quedado en papel mojado y el Polígono Industrial sigue deteriorándose ante casi el nulo mantenimiento, excepto en el 25% del suelo que le corresponde a Güímar, que en el verano pintó una raya azul para delimitar su obligaciones de las de Arafo.

Precisamente esa raya azul fue el detonante del enfrentamiento entre el alcalde de Arafo, José Juan Lemes, y la alcaldesa de Güímar, Carmen Luisa Castro, que parecía haberse enfriado tras la mediación del Cabildo.

Lejos de ese enfriamiento, en la reunión de ayer, a primera hora en el salón Siete Islas del Cabildo, a la que asistieron Carlos Alonso y Efraín Medina, por parte del Cabildo, y los tres alcaldes, además de los secretarios de las cuatro administraciones, lo cierto es que hubo tirantez, tanto que Lemes llegó a calificar a Castro de “sinvergüenza”, momento en el que la regidora güimarera se fue a refugiar al Grupo Popular del Cabildo, siendo “rescatada” por Mari Brito, alcaldesa de Candelaria, y tras disculparse Lemes proseguir una reunión en la que quedó claro que los acuerdos plenarios de Arafo y Candelaria sobre la EUC tendrán que ser revocados y trabajar para dar forma al consorcio. La única repuesta ayer de los implicados fue “seguimos trabajando”.