el charco hondo

Virus

Si el sistema se traba una solución posible es presionar el botón de reset para desbloquearlo, y así vuelve a comenzar. No hay que empezar de cero, pero es necesario regresar a las condiciones anteriores. Cabe otra opción. Cuando al ordenador o a este PP el sistema operativo se le cae o colapsa, hay que intentarlo apagando y volviendo a encender. Consigan o no salvar el match ball de Sánchez, provoquen o no la convocatoria de elecciones, el PP debe apagar y volver a encender porque los fallos de su programa son ya de tal calibre -tantos los virus que tienen metidos en el sistema- que el ordenador de este PP ha dejado de responder. Tienen que resetear a la organización, con urgencia. Deben entrar en el sistema operativo, actualizar los componentes instalados en el equipo y realizar numerosas modificaciones en la configuración general. De lo contrario, sea desde el Gobierno o en la oposición, si lo dejan estar, si no apagan y vuelven a encender, correrán el riesgo de perder todo el trabajo -su cuota de centralidad- almacenado durante años, legislaturas o gobiernos. España necesita un buen PP, porque un mal PP abre las rendijas por las que suelen colarse Giles, Trumps y otros de su especie. No hay partido u ordenador capaz de tenerse en pie cuando son atacados por virus tan agresivos. Saben los cargos del PP que la corrupción les ha alterado el funcionamiento, que sus archivos ejecutables han sido reemplazados en los telediarios por otros infectados y que los daños que les han provocado en el sistema no se arreglan reforzando el blindaje de Barberá (síntoma inequívoco de la extrema debilidad de Mariano Rajoy) o dando la instrucción de que los ministros de Interior o Exteriores salgan diciendo barbaridades para distraer la atención. Apagar, precipitar cambios en el partido y volver a encender. Este PP está exhausto, sin aliento. Hace falta otro. Es necesario que apaguen y vuelvan a encender o, en su caso, que presionen cuanto antes el botón de reset.