soliloquio

Estímulos equilibrados

Excíteme el celo con estímulos equilibrados, o similar le dijo Rafa, mi hermano mayor, al perspicaz de turno. Este, el de turno, le pedía que actuara cuando no le tocaba hacerlo, a lo cual, tras un locuaz intercambio dialéctico, con algo de prosopeya, el interpelado solicitó le fuera excitado el celo para activar tan débil solicitud. La cosa acabó con el demandante haciendo mutis por el foro.

Algo parecido va a pasar estos días, mientras sacan a España del sosiego en el que la han instalado estos gandules. Al igual que en la historia anterior, preveo que alguien va tener que, como decimos por aquí, afucharse.

Felipe VI ha cometido, digamos así, alguna que otra impericia, a mi entender ninguna irreparable. En el caso que nos ocupa, a los dos, en esta ocasión el jefe del Estado tuvo la altura de miras de solicitar a su, más menos, coetáneo Pedro, que no a Pablo, que intentara ser presidente y formar el Gobierno de España tras la espantada de Rajoy el Celta, presidente en funciones desde el año pasado, y también en disfunciones. Por más que lo intento no puedo creer que no estuviera y esté al corriente de las mamandurrias de sus amistades de toda la vida. Lo cierto es que, pase lo que pase, a más de uno se le ha visto el plumero. Y llegados a este punto, me voy a referir a la perreta de las populares autonosuyas, naciones, pedanías, comarcas, nacionalidades, países, regiones, autonomías, enclaves y demás avenencias posibles. El Enclave de Treviño, tiene dos municipios; Condado de Treviño y La Puebla de Arganzón, 1.929 vecinos en total.

Tras la oferta de las 100 páginas del calmo y anglosajón Pablo sobre la reformulación del modelo territorial, se colige la necesidad de aceptar el derecho a decidir por la cara, es decir, la posibilidad de que se celebren referéndums de autodeterminación en las naciones de España. Esta potestad podrá ser ejercida no sólo por Cataluña, sino también por todos aquellos territorios con estatus privilegiados y que lo reclamen con especial intensidad. Me asaltan algunas dudas, y ¿qué pasaría si a los del Enclave de Treviño se les excita el celo de ser Andorra la Nueva?

Como escribió Cervantes: “Y hay que tener cuidado con tal calaña, que de ser menester utilizan a las más tiernas criaturas y hasta pretenden adoctrinarlas y que salgan de su mala hueste con títeres y cabalgatas. Y cuidado amigo Sancho que son los mismos que luego cobran de berberiscos y de otros que más allá someten a sus pueblos y ello, tanto mal vestidos cuando procede el buen hábito, como vestidos de la más cursi casta, cuando no es tan menester”. Si le digo yo.