Santa Cruz

Polémica en el derribo de tres chabolas en el Pancho Camurria

El opeartivo se desplegó a primera hora en el asentamiento del Pancho Camurria. / A. G.
El opeartivo se desplegó a primera hora en el asentamiento del Pancho Camurria. / A. G.

El grupo de gobierno del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife sigue avanzando en su propósito de desmantelar el asentamiento de chabolas que se ubica en las inmediaciones del polideportivo Pancho Camurria, siempre desde el consenso, asegura el Consistorio. Ayer, el operativo que actúa desde principios del mes de septiembre procedió a desmontar tres nuevas chabolas, de forma que en la actualidad solo quedan 19. Esta intervención que desde el Consistorio se aseguró fue comunicada previamente, no fue bien recibida por los habitantes del asentamiento que mostraron su enfado y malestar por no haberles avisado previamente. Incluso al menos tres de ellas aseguraron estar viviendo en estas casetas. Dos afirmaron no tener donde dormir en la noche de ayer y una tercera aceptó ir al albergue.

El dispositivo puesto en marcha ayer es el resultado de la coordinación entre las concejalías de Seguridad Ciudadana, Atención Social y Servicios Públicos y consistió en el desmantelamiento de tres de las casetas localizadas en la zona. Según el Ayuntamiento, dos de ellas contenían chatarra y el ocupante de la tercera se encuentra ya en el Centro Municipal de Acogida. Como en casos anteriores, explicó el Consistorio en un comunicado, las construcciones que se retiran son solo aquellas que se encuentran deshabitadas, o previo consentimiento de sus ocupantes. “Se sigue trabajando para dar solución habitacional a quienes aún ocupan las infraviviendas”.

Esta búsqueda de soluciones ha llevado que, desde septiembre, más de veinte personas hayan abandonado el asentamiento del Pancho Camurria, dejando en la actualidad un censo superior a la decena de ocupantes. El Ayuntamiento insiste en que diariamente se actúa con estas personas, que reciben el apoyo y asesoramiento de los trabajadores sociales de la Unidad Móvil de Acercamiento (UMA). Se desarrolla un seguimiento pormenorizado, caso por caso, primando el reagrupamiento familiar y la utilización de los recursos públicos y concertados del municipio. Concluye el comunicado destacando “la labor de los trabajadores municipales dentro de un proceso en el que se está velando en todo momento por la seguridad y dignidad de estas personas”.

Las fuentes consultadas por este medio, sin embargo, coinciden en señalar que la versión municipal no se ajusta del todo a la realidad de lo sucedido ya que insisten en que el citado operativo no fue informado con anterioridad. Prueba de ello es que las personas que tenían propiedades en el interior de las casetas procedieron a sacarlas en el mismo momento en el que se inició el operativo.

El paulatino desmantelamiento del asentamiento pasa por ir desahaciendóse de la casetas que estén desocupadas con el fin de evitar que nuevos ocupantes se sumen a los que ya viven en el lugar, al menos así lo ha manifestado en más de una ocasión el propio Ayuntamiento. Según reconocía el concejal de Asuntos Sociales, Óscar García, en enero de este año, cuando llegó al Ayuntamiento en el asentamiento había 29 personas y en seis meses ya sólo quedaban 11. Según el edil el “éxito” de esta medida obedece a que poco a poco, las personas que viven en el asentamiento han ido aceptando la intervención social de los trabajadores de la UMA. Entonces se tiró la última chabola porque la persona que vivía en ella aceptó ir albergue.

Plan de actuación
Afirmaba el concejal que, llegado el momento, se les ofrece todo tipo de soluciones habitacionales porque “el solar no reúne condiciones y es un riesgo”. El edil reconocía que el Consistorio tiene un plan de actuación para este lugar, sin fecha, pero que va a ser muy coordinado de forma que, en un momento dado, tendrá que actuar el Ayuntamiento y siempre de la mano de los técnicos municipales.

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