reflexión

La propina del 29 de febrero – Por Juan Pedro Rivero

Como cada cuatro años, este año hemos contado en el mes de febrero con el día 29. Por eso a este año 2016 se le llama bisiesto. Año bisiesto es una expresión que deriva del latín bis sextus dies ante calendas martii (repítase el sexto día antes del primer día del mes de marzo), que correspondía a un día extra intercalado entre el 23 y el 24 de febrero por Julio César. En el calendario gregoriano, calendario hecho por el papa Gregorio XIII, este día extra se colocó al final de mes (29 de febrero). El 24 de febrero era el sexto día antes de las calendas (primer día del mes) de marzo. Los romanos no contaban los días del mes del 1 al 31, sino que tomaban tres fechas de referencia: calendas, nonas e idus. Para contar se incluía el día de referencia (en este caso, el 1 de marzo).

Este día se añade para corregir el desfase que existe entre la duración del año trópico: 365 días, 5 horas, 48 minutos, y 45,25 segundos (365,242190402 días) y el año calendario de 365 días. Esto requiere que cada cuatro años se corrija el año calendario por una acumulación no contabilizada de aproximadamente 1/4 de día por año que equivale a un día extra. De alguna manera, hay una propina temporal en el año: 365 y unas horas de propina.

Sea cual sea la forma de computar el tiempo, se trata de una experiencia humana descubrirnos entre el pasado y el futuro experimentando un avance irrefrenable que nos hace envejecer. El paso del tiempo nos cambia la perspectiva. Del deseo obsesivo por que pase rápido de la adolescencia, a el anhelo añoso de que vaya despacio. Y la inevitable pregunta: ¿Qué hay al final del tiempo? ¿Qué ocurrirá al finalizar nuestro tiempo?

La propina del mes de febrero de este año nos ofrece la ocasión de mirar no sólo el tiempo, sino nuestro tiempo, y de valorar cómo estamos viviendo nuestros años, días y minutos. Sería una estupidez dejar pasar los años de la vida sin tomar conciencia del modo como los estamos viviendo. Una propina de sentido. Es lo que, en el ámbito cristiano, entendemos como llamada a la conversión. No se trata sólo de cambiar de dirección, sino de modificar la intensidad con la que se anda la vida.

@juanpedrorivero