Manuel Enrique Darias:
Artífice y redactor de “Historieta”, página dedicada al universo del cómic y decana mundial en su especialidad.
 
 

MANUEL DARIAS
SANTA CRUZ


Hace un mes informé sobre el irritante episodio protagonizado por la Sociedad Moulinsart, empresa que gestiona los derechos sobre la obra de Hergé, que había denunciado a Edicions de Ponent por el lanzamiento de un libro titulado “El Loto Rosa”. Vuelvo sobre este tema porque el asunto tiene su miga. A continuación reproduzco la carta aclaratoria que recientemente hizo pública Antonio Altarriba (Zaragoza, 1952), autor de la obra, con el respaldo de su editor Paco Camarasa.

Habla Altarriba. “A finales de 2007 y con motivo del centenario de Hergé publiqué un libro en Ediciones de Ponent titulado “Tintín y el Loto Rosa”. Se trata de un homenaje a un autor que admiro y en el que agrupo varios ensayos así como un relato de ficción donde presento a Tintín doce años después de la muerte de su autor.
Alejado de la aventura y de sus justicieras resoluciones, el mundo de nuestro héroe se ha venido abajo. Haddock ha caído en el alcoholismo, el profesor Tornasol ha ingresado en un sanatorio psiquiátrico y -lo peor- Milú ha muerto. En un intento de superar la depresión, Tintín recupera su profesión de reportero. Pero los tiempos han cambiado y sólo encuentra trabajo en la prensa sensacionalista del corazón. A partir de ahí lo embarco en una aventura muy “tintinesca” en la que, escéptico y adulto, acaba iniciándose en el sexo.

Conocedor del rigor con el que la Sociedad Moulinsart gestiona los derechos de la obra de Hergé, utilicé como ilustraciones antiguos trabajos de Ricard Castells y cuadros alusivos del pintor hiperrealista Hernández Landazábal. El conjunto, primorosamente maquetado por Cristina García Lautre, se convirtió en un volumen cuidado y elogioso con la obra de Hergé. Sin embargo tanto Ediciones de Ponent como yo mismo no tardamos en tener problemas. Moulinsart presionó a la FNAC para que retirara el libro de sus estanterías. Gracias a la rápida reacción del abogado de De Ponent, logramos que la FNAC reconsiderara su decisión y repusiera los libros. Pero a las pocas semanas Moulinsart volvió a la carga y, si bien no encontró “delito” en las ilustraciones utilizadas, consideró que mi relato “pervertía la esencia del personaje”. Para no ir a juicio nos ofreció el siguiente acuerdo: mantener en distribución el libro hasta que se agotara y renunciar a cualquier reedición posterior. A la vista de la legalidad vigente y siguiendo los consejos de nuestro abogado, tanto Ediciones de Ponent como yo hemos aceptado el acuerdo. Quedo por lo tanto como delincuente en ciernes, pervertidor potencial de Tintín y con un libro, del que ya quedan pocos ejemplares, condenado a no volver a ver la luz.

Disfrutad de las viñetas mientras podáis o hasta donde os dejen sus derechohabientes y mucho cuidado con los modelos en los que os inspiráis, las alusiones que hacéis o las referencias que utilizáis”.

Premonitorio Álvaro Pons. Dado que no he podido adquirir este álbum, el cual imagino totalmente agotado, recurro a Álvaro Pons que, desde su weblog “La Cárcel de Papel”, barruntó hace meses la airada reacción de Moulinsart ante la aparición de “El Loto Rosa”.

“De los textos teóricos de Altarriba poco se puede decir, más allá de su bien conocida sapiencia y lucidez, pero debo reconocer que me ha parecido todavía más interesante la ficción que los acompaña, una historia en la que Tintín baja de los altares de la historieta en una desmitificación en toda regla de un icono abandonado tras la muerte de su autor, pero que Altarriba se encarga de remitificar elevándolo a las alturas del mayor glamour, el de las estrellas de cine, haciendo que el otrora joven y pizpireta detective alcance la mayoría de edad, pero esta vez dejando el género aventurero para aventurarse en el negro. Reconvertido en una especie de Marlowe de flequillo rebelde, Tintín tendrá que lidiar con una investigación que nos lleva a las cloacas de Hollywood (sentinas, en este caso), que conseguirá que Tintín madure definitivamente. Un relato acertado, que con seguridad levantará las iras de los quisquillosos ejecutivos de Moulinsart. Lo que siempre es bueno”.

Pervertir a Tintín. El problema que subyace en la inflexible vigilancia que algunas entidades ejercen sobre determinados personajes, es que impiden algo que, de buen seguro, a muchos creadores de protagonistas del cómic les hubiera agradado en vida: y es que otro autor, en un momento dado, pudiera revisar u homenajear a algunos de sus afamados protagonistas. Algo que, por cierto, afortunadamente, ocurre todos los días.

La excusa esgrimida por Moulinsart de que Altarriba ha “pervertido la esencia del personaje” da, cuanto menos, risa. Por otra parte, que alguien me diga qué perjuicio económico podría suponer para las arcas de la voraz Sociedad, la publicación en España de un álbum que tiene una tirada de tan sólo 1.500 ejemplares.
Altarriba pone el dedo en la llaga de este problema cuando plantea que hay un límite entre “el ejercicio de un derecho legítimo de propiedad intelectual y la censura a la hora de marcar lo que se puede o no decir sobre un personaje”.

Ya lo dije y lo repito: si mi amigo Hergé volviera a la vida, echaría de su idealizado y confortable templo tintinesco a esta litigante e insaciable heredera de sus derechos: la Sociedad Moulinsart.


© 2008 Canavisa
www.diariodeavisos.com