SANTA CRUZ DE LA PALMA
El poeta Luis Ángel Marín recibe el premio Platero de Naciones Unidas
El poemario "Fragmentos de un mar que no es azul" versa sobre los campos de Castilla
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| El poeta Luis Ángel Marín Ibáñez nació en Zaragoza en 1952. / DA |
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Diario de Avisos S. C. de La Palma
El Club del Libro en Español de las Naciones Unidas en Ginebra ya ha fallado el Premio Platero 2006 de Cuento y Poesía en lengua castellana, que ha recaído en el zaragozano Luis Ángel Marín Ibáñez, afincado en Santa Cruz de La Palma donde trabaja como funcionario en la prisión desde 1987. Fragmentos de un mar que no es azul es el título del poemario galardonado, que según afirma, obedece a "los mares irreales que se producen en los campos de Castilla, campos de trigo, verdes en mayo, dorados en junio, que se comportan igual que un mar cuando la brisa los acaricia".
El poeta disponía de tres poemarios escritos y seleccionó éste para enviarlo al concurso, aunque confesó que tuvo que acortarlo sin que perdiera identidad, pues constaba de unos 1.200 versos y en las bases solo admitían 150. "Estos fragmentos intentan despedir esa brisa que existe entre el tiempo y el espacio, entre el olvido y la memoria, en realidad entre el ser y el no ser de estos campos", comenta emocionado. Marín Ibáñez cree en el efecto multiplicador de la distancia. "Cuando quiero escribir del mar no lo hago en la isla de La Palma, sino cuando voy de vacaciones, porque el efecto multiplicador hace mucho más efervescente el poema". Esta costumbre adquirida, parece ser que la compartía un gran maestro de la poesía española Antonio Machado. No obstante, le distancia de Machado su empeño en "perpetuar lo que no se ve, lo que está detrás del silencio". No lo ha dudado un segundo, viajará a Ginebra, en Suiza, para recibir el "Premio Platero 2006" en el Palacio de las Naciones el jueves 22 de junio. La dotación económica del mismo no es importante, pero le ilusiona el hecho de que el poemario Fragmentos de un mar que no es azul sea traducido a los seis idiomas oficiales de Ginebra.
Marín Ibáñez ha sido un poeta de vocación tardía. Comienza a escribir en 1998, aunque realizó estudios de Filosofía y Letras en su ciudad natal, licenciándose en Geografía en 1978. Su primer poemario, Romances del alma, fue escrito y publicado en La Palma en 2002. Un año después edita también en la Isla Concierto de las horas pensativas, que presentó con posterioridad en el Ateneo de Madrid y en 2005, decide sacar a la luz Los atabales del silencio, su tercer y último libro. Este poeta se caracteriza por un estilo propio que él mismo denomina "integracionismo", en el que entremezcla las tendencias del creacionismo, surrealismo y realismo. En el poemario del Premio Platero, el autor hace un esfuerzo por diferenciarse de etapas anteriores y en una página puede reunir sólo ocho versos. "Las imágenes van desfilando de una manera calidoscópica, como si fuera una cinta de cine", señala. La fuerza de sus palabras unida a la imagen. "Siempre juego con los tres elementos fundamentales, razón, ensueño y delirio, los junto en lo que llamo integracionismo", incidió.
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