La noticia, divulgada esta semana (ver DIARIO DE AVISOS del pasado martes 13), de que Estados Unidos quiere convertir Canarias en un centro de operaciones para sus inversiones en África vuelve a poner de relieve, con más importancia -si cabe- que en anteriores ocasiones, la especial trascendencia de las Islas por su privilegiada situación geográfica.
Si siempre se ha hablado de Canarias como "plataforma logística", "portaaviones estratégico", "enclave crucial entre tres continentes" y otros tópicos similares, la realidad evidencia que en los últimos años el territorio insular se ha convertido en ’objeto de deseo’ de numerosos organismos nacionales, europeos e internacionales, incluídas varias grandes potencias mundiales, que ven en las Islas un punto inmejorable para su acceso al vecino continente vía tráfico de bienes y servicios. Del mismo modo, Canarias centra, siquiera sea como paso intermedio, las apetencias de quienes aspiran, por la vía de la inmigración -legal o ilegal, que tanto da a estos efectos- , a un mejor futuro en la Europa del desarrollo y el bienestar.
Naciones Unidas, con el decidido apoyo de los Gobiernos de Aznar y Zapatero, ha venido contemplando a las Islas como potencial eje tricontinental estratégico para muchas de sus operaciones en el continente vecino, algo que acaba también de ratificar la cumbre de la Unión Europea celebrada esta misma semana al aprobar el llamado ’Informe Barnier’. Según éste Canarias, en su condición de región ultraperiférica, puede convertirse en avanzadilla y zona de apoyo estratégico para supuestos de intervenciones humanitarias de urgencia y para ubicar "productos esenciales y logísticos" -así humanos como materiales-, que permitan agilizar cualquier iniciativa europea que se haga precisa en esta zona.
Por otra parte, el ’Plan África’ puesto en marcha por el actual Gobierno español, para ayudar a los países subdesarrollados y a aquellos que son principales emisores de inmigrantes, viene a enriquecer un panorama en el que, a su vez, la Zona Especial Canaria (ZEC) va a actuar -en realidad lo está haciendo ya- como punta de lanza para la implantación en el continente contiguo de las nuevas tecnologías. En efecto, gracias a una iniciativa empresarial auspiciada por la ONU se podrán informatizar las escuelas africanas con ordenadores ensamblados en la Isla, y del mismo modo, en este caso por iniciativa del Cabildo de Tenerife, la llamada NAP pondrá en marcha una central de comunicaciones y conexiones de red que dará servicio al mercado africano.
Todo ello resulta posible porque Canarias es, política, social y económicamente, Europa y porque presenta unas posibilidades interesantísimas para ocupar la centralidad, en simbiosis de ida y vuelta, de los intereses de dos mundos contrapuestos -uno rico y pujante y otro que pugna por dejar la pobreza y el atraso crónicos- pero que se necesitan para hacer posible la solidaridad, la justicia y el progreso.
En este contexto es preciso mejorar la formación de los jóvenes canarios, acelerar la construcción de algunas infraestructuras -sobre todo las tinerfeñas del anillo insular, el puerto de Granadilla y otras menores, y completar el desarrollo aeroportuario-, así como utilizar inteligentemente puertos y aeropuertos para reparaciones navales y como nudos de manipulación de mercancías y comunicaciones.
De cumplirse estas previsiones, redundarán en un mayor y más equilibrado desarrollo isleño y en la disposición por parte de ejecutivos, inversores y dirigentes -nacionales y extranjeros- de una plataforma perfecta, Canarias, desde la que dibujar programas e intercambios comerciales con África y prestar ayuda a este continente. ElArchipiélago podrá también apuntalar su despegue industrial y tecnológico para complementar el ’monocultivo’ turístico y abrir así nuevas posibilidades de futuro.
Es, como puede apreciarse, un reto histórico para el que reclamamos todos los apoyos y cuantas iniciativas puedan hacerlo viable. |