JOSÉ ANTONIO BATISTA MEDINA *
Seguridad ciudadana, inmigración y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad: reflexiones desde La Palma
Estos días ha aparecido, una vez más, la inmigración relacionada con la inseguridad. Ha salido, por ejemplo, en la defensa de la creación de una Policía Canaria y en las polémicas declaraciones del diputado "popular" Ángel Acebes. Este manido argumento me parece no sólo erróneo sino también muy "peligroso". Es cierto, pues así lo dicen las encuestas, que hay preocupación entre la gente por la inseguridad y que un buen número de personas asocia ésta a la creciente llegada a nuestras islas de "inmigrantes" por mar o por aire. Siempre, al menos desde que ocupo este puesto, he dicho que se debe tener muchísimo cuidado al abordar lo relacionado con la seguridad, pues se trata de un tema sumamente delicado que llega muy rápidamente a los ciudadanos, pudiendo generar en éstos, como parece que está ocurriendo, ideas equivocadas, incompletas o sesgadas de un hecho de la realidad (en este caso, la inmigración), lo que es muy perjudicial para la convivencia y la tranquilidad de todos los que viven en estas islas y llegan a ellas.
Aparte de falso, pues los datos no lo sostienen, es extremadamente "peligroso" unir inmigración, delincuencia e inseguridad. Y hablo de "peligroso" en diferentes sentidos y desde distintos ángulos. Por un lado y en primer lugar, es muy negativo para las personas que llegan a nuestro archipiélago (a Europa, en definitiva) o pasan por él en busca de una vida mejor. Estas personas son con frecuencia acusadas, rechazadas, miradas con desconfianza, vistas como una amenaza, "marcadas", etcétera. simplemente por ser diferentes (por su aspecto, por sus creencias, por su pobreza, por sus costumbres
) y por el error, muy frecuente, de generalizar partiendo de un número insuficiente de casos particulares. Por otro lado, es negativo para nosotros mismos al crearnos una situación de inseguridad, tensión y hasta miedo muchas veces infundada y que repercute en nuestra vida diaria (vivir con miedo o con una preocupación constante es terrible). Por último, es muy malo para la convivencia de todos (de aquí y de fuera) los que nos hallamos en un mismo lugar y contribuimos de una forma u otra a su avance económico, social y cultural. Los prejuicios y la desconfianza no son los ingredientes de una buena relación, ni favorecen la integración.
Tras esta reflexión inicial, hablemos de La Palma. Con los datos que manejamos en la Dirección Insular de la Administración General del Estado, ¿qué podemos decir sobre este asunto? Tres cosas. En primer lugar, que no puede asociarse de ninguna manera la delincuencia a los que vienen de fuera de nuestro país. Obviamente, hay extranjeros que cometen delitos (y han de responder por ello), pero en un número (partiendo de valores absolutos) bastante inferior al de los nacionales. En otros términos, son los de aquí, los ciudadanos españoles, los que cometen más infracciones penales. Luego, al hablar de inseguridad no se puede, por erróneo e irresponsable, mirar inmediatamente a los inmigrantes o extranjeros que están en La Palma. Añado a ello que no comparto la tendencia, cuando pasa algo malo, de buscar responsables o culpables entre los "otros".
En segundo lugar, debe indicarse que la regularidad en la estancia es lo dominante. Los datos que aporta el Cuerpo Nacional de Policía en el marco de una campaña de control de extranjería que se lleva realizando en La Palma desde hace tiempo son claros: la inmensa mayoría de las personas controladas se hallan regularmente en la isla. Han venido por cuestiones de trabajo, para reunirse con sus familiares
Luego, los que hablan alegremente de "irregularidad" parecen equivocarse y, lo que es peor, confunden a la ciudadanía, dando lugar a la creencia de que aquí todo el mundo entra y se queda de manera irregular sin demasiados problemas, casi como si no existiesen fronteras ni nadie que se ocupase de controlarlas.
Por último, considero que es necesaria (insisto una vez más) la colaboración y coordinación entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad para mejorar o mantener nuestros niveles de seguridad. La seguridad y el orden son, como he dicho muchas veces, labor de todos: las policías locales, los agentes del Cuerpo Nacional de Policía, los guardias civiles y, por supuesto, todos nosotros como ciudadanos. Los responsables de esos cuerpos de seguridad deben hacer lo posible por sumar esfuerzos, pero, eso sí, de forma ordenada y racional, de tal modo que cada uno se ocupe de las funciones encomendadas, sin entorpecer la labor de los demás o incluso descuidar las que específicamente les corresponden. Hacen más cuatro agentes de seguridad coordinados que seis actuando cada uno por su lado
José A. Batista Medina es director insular de la Administración General del Estado en La Palma.
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