JESÚS M. HERNÁNDEZ
Aparcamientos
Que ni un ayuntamiento de estas ínsulas Canarias ha sido capaz de prever la que se le venía encima, de acuerdo. Que, ni por asomo, se creía en esta avalancha automovilística y la problemática que iba a engendrar, de acuerdo. Que los aparcamientos brillan por su ausencia, de acuerdo. Que es bueno que se busquen -y fabriquen- hasta debajo de las piedras, de acuerdo. Que la iniciativa privada se implique en el desarrollo de los municipios, de acuerdo. Pero a costa de lo que sea, no. Condonándole licencias y eximiéndole de los pagos que otros sí debemos acatar y asumir, no. Permitiéndoles cierres continuados de calles cuando yo debo entrar el puñado de arena a los cinco minutos de haberlo dejado el camión, no. Y amenazar con querellas por meros juicios de opinión, no. Que un abogado debe tener algo más de tacto que un maestro de escuela en cuestiones judiciales. Por mucho que lo lleve un colega. Que la van a archivar. Que tiene menos futuro que un pulpo en Las Cañadas. Con lo que se ha dicho por esos mundos de Dios. En política no vale todo, pero a mí no me toques, tengo cosquillas.
Porque habría que generalizar las demandas hacia quienes en gacetas proselitistas -mero ejemplo-, hacen exactamente lo mismo. Para el contrario sí, pero a mí déjame tranquilo. Si se tienen nombres, vayan al juzgado. Los unos y los otros. Lo de los constructores, despachos y líneas de actuación urbanística, ¿a quién coge de sorpresa? ¿No se dijo de los de antes? ¿Y de los del pueblo de al lado? Repasen hemerotecas. ¿Les recuerdo lo de Ambrosio en La Laguna y La Orotava?
¿Saben lo que significa chanchullo? Transcribo: manejo ilícito para conseguir un fin, y especialmente para lucrarse. Perfecto para lucimiento de concejales. Eso, a la cárcel conmigo. Hombre, no es uno asiduo, pero algo conoce de teles locales. Y cuando escucha lo de nos vamos a otro plató, te entra una risa de garaje...
Sí, ineptitud, ineficacia, incapacidad... Ya suena a disco de vinilo a lo mil rayas. Déjenlo ya. Tengan compasión y sientan vergüenza torera del vilipendiado. Lo están machacando en la certeza de que no va a abrir la boca. Juegan con las cartas marcadas. Son unos abusadores. Son tres años con la misma canción. Por cierto, ¿ya se descubrió de dónde cobra el portavoz socialista los extras ¿insinuados?, ¿denunciados?, ¿elucubrados? Eso, a la cárcel otra vez.
Y termino, porque me da la gana, con una lección de lengua. Por eso sí me paga Godoy. Y ésta no la cobro extra. Como algunos del gremio, jubilados o no, cuyo mono de gastos superfluos les lleva a exigencias tales. Se dice grosso modo. A ver, repite conmigo: grosso modo. Si te vuelvo a escuchar lo de a grosso modo, no sólo me cabreo, sino que te pongo una frase en la pizarra para que la copies quinientas veces. Coño, que ya está bien: ¡¡¡grosso modo!!! Lo que tú dices es sintácticamente incorrecto. Hazme caso, que yo sigo en esto y no me dedico al reportaje barato, a la entrevista simplona, al peloteo generalizado.
Y ya que estoy enfoguetado, aprovecho para el preámbulo de la segunda lección: motu proprio. Es difícil, pero repite: motu proprio. Locución adverbial latina (literalmente, con movimiento propio): de manera voluntaria, por propia voluntad. Ejemplo: Te he invitado motu proprio, nadie me ha obligado. ¿Lo cogiste? Porque si dices motu propio es ortográficamente incorrecto. Como lo es sintácticamente si espetas lo de motu propio, incluso disimulado con de motu proprio. ¡Ah!, ¿es complicado? Entonces, ¿por qué carajo coges una alcachofa sin tener claro lo que puedes expresar y lo que no? Lumbreras. Atrevidos. Osados. Necios. Estólidos. Eso, ignorantes supinos. Y, a la cárcel por tercera vez.
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