J. M. FLORES
El diálogo que viene
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, dará vía libre a los contactos con ETA en este próximo verano, después de solicitar, en lo que queda de mes la preceptiva autorización al Congreso para hacerlo. Antes de la reunión con la banda terrorista, debiera producirse la reunión entre el jefe del Ejecutivo y el líder de la oposición, pero está por ver si Rajoy acude a ella. Sería incomprensible que no lo hiciera, aunque sólo fuera para ratificar su sensación de que Zapatero le ha burlado al hacer públicos determinados pasos de la ’hoja de ruta’ hacia el fin de la violencia sin habérselo comunicado previamente.
Sin embargo, el presidente del Gobierno ha dejado entrever que Rajoy conocía algunos de esos anuncios así como la fecha en la que comparecerá en el Congreso. De ser así, se demostraría que algunas de las actuaciones y manifestaciones de los dirigentes populares que más crispación han generado en la últimas semanas estarían injustificadas. Y en caso contrario, de no ser ciertos los contactos telefónicos, daría al PP razones para mantener en cuarentena los encuentros con Zapatero.
A pesar de la reiteración de los argumentos de los populares sobre su aval al Gobierno para que negocie únicamente la disolución de la banda y su empeño en que no se produzca la reunión entre el líder del PSE y Batasuna para que los abertzales radicales no crean en su relegalización de hecho, se aprecia un leve descenso en el tono de la argumentación de los populares junto con la reiteración de llamamientos del PSOE para recuperar el respaldo del PP en este proceso, que necesariamente debe encabezar y dirigir el Gobierno.
El diálogo previsto para el verano se afronta con la buena noticia de que el ’colectivo’ de presos apoya el fin de la violencia, aunque para que se produzca sin sobresaltos debe comprobarse el fin de la extorsión y la incidencia de las dos cartas recibidas por empresarios navarros en el proceso de verificación.
En este ir y venir de declaraciones sobre el fin de la violencia ha terciado el protagonista de uno de los anteriores procesos de diálogo con ETA, el ex presidente del Gobierno, Felipe González, para avalar las decisiones del Ejecutivo y para llamar a los dirigentes del PP a respaldar al Gobierno, porque, explica, si el proceso de liquidación de la violencia sale adelante "se percibirá como algo obtenido a pesar de los palos en la rueda de los populares", mientras que si no sale "el cruce de imputación de responsabilidades hará irrecuperable una política de Estado en la lucha contra el terror".
González parte de la obligación de la oposición de apoyar al Gobierno incluso en los posibles errores que se cometan, y recuerda, que las discrepancias, "como estaba previsto en los pactos de los demócratas contra el terrorismo", deben resolverse "en foros discretos, no en plazas públicas", lo que se ha obviado desde el mismo momento en que se conoció el ’alto el fuego permanente’ de ETA.
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