OPINIÓN
Sufriendo tiene doble valor
JULIO LUIS PÉREZ
El fútbol tiene estas cosas. Cuando todo el mundo pensaba que el partido ante Túnez sería un paseo resultó que no fue así, y no porque la selección española jugase mal, sino porque en el guión del partido no estaba escrito que Túnez se adelantara a los ocho minutos del encuentro. Pero lo inesperado sucedió, es cierto con mucha fortuna por parte del combinado norteafricano. Pero esta adversidad ha servido para que el equipo nacional nos mostrara algo a lo que tampoco estábamos acostumbrados: saber sufrir, jugando con sentido, inteligencia y paciencia para lograr al final un triunfo más que merecido.
En la primera parte, a raíz del gol tunecino, el partido cambió el guión establecido, hasta el punto de que los rivales de España se crecieron en defensa y montaron un tinglado con dos líneas de cuatro futbolistas que ejercían una fuerte presión a los hombres del centro del campo, para evitar las aproximaciones a su área y, de paso, y en caso de recuperar el balón, buscar la espalda de nuestros centrales para sorprender. Pero esta selección tiene la virtud de no agobiarse y sabe que, con los jugadores que tiene, sólo con mover la pelota las oportunidades aparecerán.
Salvo en contadas ocasiones, en las que se produjo algún desajuste en defensa, sobre todo por la banda de Mariano Pernía, el equipo español trató siempre de jugar la pelota con criterio, presionando al contrario y recuperando muy rápido el balón. Por tanto, se huyó de la precipitación y se trató siempre de buscar la mejor forma de penetrar en el dispositivo defensivo de Túnez, aunque en el primer tiempo no fue posible. Todo era cuestión de tiempo, de mantener el estilo sin perder la fe y, claro está, aprovechar algunas de las ocasiones que el juego ofensivo español iba a generar.
Los acertados cambios de Luís Aragonés en la segunda parte, con la entrada, primero, de Raúl y Cesc, reforzados diez minutos más tarde por Joaquín en la banda derecha, hicieron que el equipo mejorara lo suficiente para lograr la victoria. Pero para ello, aparte de jugar bien, hubo que sufrir y saber leer el partido; en este sentido, el equipo nacional le ha demostrado a todo el mundo del fútbol que lo realizado ante Ucrania no fue una casualidad, que España es un conjunto hecho y derecho que tiene los recursos deportivos suficientes para solventar situaciones como la de ayer.
El hecho de ganar sufriendo, para ganar así, supone que las victorias tengan doble valor, no sólo por el triunfo en sí, sino por la unión y confianza que genera entre los jugadores y técnicos, que les hará creer que se puede conseguir algo importante. Pero para hacer posible el sueño no debe cambiar la dinámica mostrada y será preciso mantener la tensión durante todo el campeonato.
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