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| Una vez más, decenas de miles de personas acudieron a la cita con el folclore canario en La Orotava. / M.P.2 - La organización calcula en cerca de 25.000 las magas y magos participantes en la romería. Las calles empinadas de la Villa vivieron ayer cinco horas de fiesta. Las carretas orotavenses se superaron en número y, también, en originalidad y en buen gusto canario. / Moisés Pérez |
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Agustín M. González La Orotava
En 1936 la junta directiva de la Sociedad Cultural Liceo de Taoro, de La Orotava, organizó por primera vez la romería de San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza. En aquella primera ocasión desfilaron varias parrandas y cuatro carretas prestadas adornadas con hojas de palmera. El acto fue un éxito y abrió un capítulo nuevo en la historia de la Villa. Ayer domingo, justo 70 años y 70 romerías después, el Liceo de Taoro, en estrecha colaboración con el Ayuntamiento, volvió a organizar un espectacular desfile de 75 carretas en el que participaron alrededor de 25.000 magos y magas venidos de todos los rincones de la isla. Hubo más participantes que público, tal y como viene sucediendo en los últimos años. Aún así, los espectadores, principalmente turistas, apostados a lo largo de los dos kilómetros del trayecto, fueron más de 15.000.
Lluvia Ni la lluvia fina e intermitente aparecida a media tarde pudo deslucir la alegría y el colorido de una gran fiesta popular que durante cinco horas ininterrumpidas hizo honor a la copla: "la fiesta más bonita que hay en Canarias". Una vez finalizada la brillantísima misa canaria en la Iglesia de La Concepción, a las dos en punto de la tarde arrancó el cortejo desde la Casa de los Balcones, donde las imágenes de San Isidro y Santa María de la Cabeza, escoltadas por la Hermandad de Labradores, saludaron a todos y cada uno de los romeros. Más arriba, la hilera de carretas engalanadas llegaba hasta el barrio de San Antonio. "No hubo más carretas porque no hay más yuntas de vacas en toda la isla", comentó el presidente del Liceo Taoro, Isidro León. Las carretas fueron este año uno de los protagonistas estelares de la romería por su cantidad y su calidad. Entre las más llamativas cabe citar un lagar impecable y otra inspirada en la plaza del Ayuntamiento, con su balaustrada y farola central. Similar originalidad se derrochó en otro elemento romero de reciente y creciente incorporación: los carritos de bebés convertidos en minicarrozas.
Una de las novedades de la organización fue abrir el cortejo con un grupo con el baile de la cinta a ritmo de tajaraste. Tras ellos desfilaron las romeras, la reina de las fiestas y el grupo de autoridades, encabezado por el presidente del Cabildo, Ricardo Melchior, y el alcalde villero, Isaac Valencia, impecablemente vestidos de mago. No faltó tampoco la delegación gallega de Puenteareas, hermanada desde hace dos décadas con la Villa.
La organización del Liceo, con una treintena de coordinadores distribuidos por todo el trayecto, rayó a buena altura y se consiguió más orden y fluidez que en años anteriores, hasta el punto de que las imágenes de los santos patronos llegaron al Santuario de El Calvario antes de las siete de la tarde. Gracias al esmero del Liceo, el orden, el purismo y el correcto uso del traje típico, volvieron a ser las señas de identidad de la romería orotavense, una romería diferente a todas las demás. Y gran parte de culpa la tiene el Liceo de Taoro.
Liceo El presidente de esta Sociedad en 1936, quien fuera promotor de la primera romería orotavense de la época moderna, César Hernández Martínez, escribió en 1986, con motivo del 50 aniversario que, "seguramente, de no ser por el Liceo, nuestra romería sería otra cosa muy diferente. Habría muerto, quizás. Gracias a la tutela de esta Sociedad, la romería de San Isidro sigue siendo hoy en día uno de los más fieles exponentes de nuestras tradiciones. Y corresponde a la Sociedad Liceo de Taoro que esta hermosa tradición se conserve y se enriquezca como hasta ahora, para orgullo de los orotavenses y de todos los canarios". Que así siga siendo. |