IGNACIO GONZÁLEZ SANTIAGO *
Cristina, la más grande
Cristina Tavío, la presidenta del PP de Tenerife, saludó la llegada de su líder, Mariano Rajoy, a la Isla con un artículo redactado por un buen amigo mío, que titulaba "española y orgullosa", en el más puro estilo de Rocío Jurado. Mariano le agradeció la filípica alabando a Soria y olvidándose de nombrarla a ella. Cosas del directo. Y es que siempre es igual. Viene un dirigente nacional del PP o del PSOE y los compañeros de aquí corren a hacerle la pelota sin pudor, humillándonos al resto de los canarios que somos mucho más orgullosos que ellos y nos gustaría que nuestros representantes no fuesen tan babosos. Además, le regaló una manta esperancera
a un gallego, y eso que no había ninguna romería por la zona.
Seamos serios, que esas quedadas políticas ya no venden. Cuando viene un dirigente del PP o del PSOE de Madrid, lo que hay que hacer es llevarlo a los centros de retención de inmigrantes, a las cárceles, a las fincas abandonadas, a los locales cerrados, a los barrios más humildes, a los atascos de tráfico, a las listas de espera del Servicio Canario de Salud, a las urgencias de nuestros hospitales, a las aulas de los centros más conflictivos, a las colas del paro, y a tantos otros sitios donde podrá entender que Canarias no es sólo su fachada hotelera sino que detrás hay un pueblo con muchísimas carencias e importantísimos problemas.
Si cuando vienen aquí los sacan de marcha y les dicen que todo va muy bien, flaco favor les están haciendo a Canarias, porque no es verdad. Y lo peor es que a fuerza de repetirlo, terminan por creérselo los mismos nuestros, que con tal de hacerles la pelota a sus jefes de Madrid y no plantearles problemas, para poder medrar más fácil, falsean la realidad, convirtiendo las Islas en el país de las maravillas de nunca jamás.
Rajoy vino a Canarias, sencillamente, porque Zapatero no ha venido, no porque él quisiera de verdad enterarse de qué está pasando con la inmigración, la inseguridad ciudadana, la vivienda, el paro, la sanidad o el fracaso escolar. Vino para poner en evidencia a un ZP al que Adán Martín pidió una entrevista urgente para hablar del tema de la inmigración, y se la concedió
dos meses y medio después. Los mismos que tardó él, Rajoy, en venir a las Islas. Así que menos lobos que aquí hablamos más despacio pero pensamos igual de rápido que nuestros compatriotas de la península. Zapatero debía haber venido ya, Rajoy, antes, y Adán no tenía que haber ido a la Moncloa, después de la humillación que le hizo ZP.
Yo creo que la cosa es fácil. O nos damos a respetar o no nos respetan. Así que aconsejo, con conocimiento de causa, a los canarios que militan en partidos nacionales que empiecen a respetarse a sí mismos y a la gente que representan, que no los votó para ver a sus representantes arrastrándose por los suelos de Génova o Ferraz.
* Ignacio González Santiago es presidente del Centro Canario, CCN.
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