Concha Francia
San Sebastián
Las Islas Canarias sufrirán los efectos del cambio climático como el resto del planeta, y las consecuencias de ello "serán el descenso de precipitaciones y el aumento del nivel del mar", afirmó ayera Luis Balairón , jefe de servicio de Predicciones del Clima del Instituto Nacional de Meteorología (INM). Conocer las particularidades de los efectos del cambio climático en los ambientes insulares, así como evaluar la atenuación de los citados impactos y la adaptación de los sistemas ambientales son los objetivos que plantea esta semana el curso de la Universidad de Verano de La Gomera, y titulado Cambio Climático en territorios insulares: impactos, atenuación y adaptación.
El año 2005 ha sido el más cálido en los últimos ciento cincuenta años, según datos de la agencia espacial estadounidense, la NASA, y la ola de calor para este año se prevé también muy fuerte. Las predicciones más pesimistas de los expertos hablan de un aumento de las temperaturas entre cuatro y seis grados para 2100, si se mantienen los índices en aumento de población, energía y desarrollo económico en el mundo. Para el jefe de Servicio de Predicciones del clima del Instituto Nacional de Meteorología, el problema es que "si la temperatura cambia bruscamente, los seres humanos no tendremos capacidad de adaptación".
En cuanto a la supervivencia de especies ante este nuevo escenario, el especialista añadió que "el Parque Nacional de Garajonay no tendría por qué salir perjudicado, porque sus especies vegetales son propias de un periodo cálido. Sin embargo, entre las especies animales morirán más de las que nacerán, y, en este sentido, las ranas y los anfibios son los que más peligro corren por la intoxicación medioambiental que habrá".
El especialista recordó que un cambio climático extremo provocó que los dinosaurios desaparecieran de la Tierra hace 65 millones de años, lo que propició a su vez que los humanos se desarrollaran. Sin embargo, afirmó Luis Balairón, "el riesgo mayor de ahora es un rápido retroceso glacial, y eso sí sería una catástrofe absoluta para los seres humanos".
Ahorrar energía es vida
La Comisión Europea, en política de medio ambiente ha iniciado una campaña para implicar a los ciudadanos en la lucha contra el cambio climático. El lema es Baja. Apaga. Recicla. Camina. De hecho, el hecho de bajar la temperatura de la calefacción en nuestras casas un grado puede reducir la factura entre un cinco y un diez por ciento y evitar hasta trescientos kilogramos de dióxido de carbono por hogar al año. Asimismo, apagar cinco luces en pasillos y habitaciones supondría gastar sesenta euros menos al año y ahorrar cuatrocientos kilogramos anuales de CO2. Reciclar una lata de aluminio implica ahorrar un 90% la energía necesaria para hacer una nueva y 9 kilos de CO2 por cada kilo de aluminio. Y apostar por caminar en todas las distancias que lo permitan, porque por cada litro de combustible que quema el motor de un coche se libera una media de 2,5 kilogramos de C2, uno de los gases más influyentes en el calentamiento global del planeta.