Carmen Izquierdo La Laguna
La fuerte presencia policial, con 48 efectivos en total, la manifestación de los contrarios al Pendón Real y los aplausos de los que relacionan dicho estandarte con "la identidad de La Laguna" dominaron una tensa y larga jornada con intenciones de celebración y que resultó ser un sombrío cumpleaños para la Ciudad de los Adelantados. Sólo al término de la eucaristía, San Cristóbal pareció serenar los ánimos inspirando silencio y algún aplauso de los laguneros como patrono de la ciudad.
A las 18.00 horas, 24 agentes de la Policía Local y otros tantos del cuerpo nacional y de la UIP se parapetaban en los alrededores de la plaza del Adelantado y de lo que sería más tarde el recorrido del Pendón y de la posterior procesión religiosa. Mientras tanto, los ciudadanos, en su mayoría jóvenes, contrarios al Pendón se iban congregando al son del grupo Guerrilla Urbana en la calle de Herradores. La música y redobles de la marcha militar de la compañía del regimiento de artillería mixto 3, que acudió para rendir honores al estandarte, comenzó a sonar para preparar el evento y saludar al general jefe de la Subinspección del Mando de Canarias, José Manuel Pérez Beviá. En este momento, unos sesenta manifestantes iniciaron su protesta tras las vallas situadas en la calle de Santo Domingo con el conocido lema de la organización juvenil independentista Azarug: "Ningún pueblo celebra su derrota". En la anunciada manifestación pacifista surgieron altercados que motivaron la respuesta de la Policía Nacional. Uno de estos momentos de tensión se produjo cuando la policía trató de reducir a uno de los integrantes, sin que el conflicto llegara en ese momento a más, salvo a un fuerte empujón por parte de los policías al redactor gráfico de este diario en el momento en el que simplemente trataba de realizar su trabajo. La celebración se saldó con un detenido procedente del grupo en contra del Pendón, más alguna discusión con un viandante que quería cruzar en el momento del paso de la comitiva procesional.
Tras las salvas iniciales, el concejal socialista José Antonio Valbuena fue el que llevó el Pendón Real tras dos años de retiro de dicho símbolo al convento de las Clarisas, acompañado por la Banda de Tejina. En dicho templo, Julián de Armas ofició la celebración religiosa, que contó con las voces del Orfeón La Paz. A las 20.00, el Pendón salía de nuevo para regresar al Consistorio, acompañado por las autoridades. En este momento, detractores del que consideraban "pendón de la conquista" y partidarios del estandarte mostraron su disconformidad con pitidos, abucheos y gritos, unos, y los otros, con silencio y aplausos; ambas expresiones llegaron a su punto álgido al sonar el himno nacional de España. Finalmente, sólo el patrón de la ciudad pudo apaciguar el desencuentro. |