VUELTA 2006 - 10ª ETAPA
El luso Paulinho amplía el festival del Astaná
Brilla para dejar atrás a sus 14 compañeros de escapada; Alejandro Valverde mantiene el liderato
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| El corredor portugués del equipo Astaná, Sergio Paulinho, celebra su victoria en la décima etapa. / EFE-DA |
Carlos de Torres (EFE) Santillana del Mar
El portugués Sergio Paulinho, subcampeón olímpico en Atenas’04, continuó la fiesta del Astaná con la tercera victoria consecutiva del conjunto kazajo, al imponerse en la décima etapa disputada entre Avilés y Santillana del Mar, de 199 kilómetros, en una jornada de transición que mantuvo a Alejandro Valverde, del Illes Balears al frente de la general.
Paulinho, de 26 años, sorprendió con un ataque inapelable en el último kilómetro, al estilo Vinokourov, su jefe de filas, y ganó la partida a sus 14 compañeros de escapada, que nada pudieron hacer para que el portugués se presentara a la puertas del Museo de Altamira en vencedor, con un tiempo de 4h.33.44, a una media de 43,685 kms/hora.
El luso, que consiguió la novena victoria portuguesa en la Vuelta, sucedió en este palmarés al inolvidable Joaquim Agostinho, que ganó en 1976 una cronometrada disputada en Cartagena. Entró en Santillana del Mar 2 segundos por delante del italiano Davide Rebellin, del Gerolsteiner y del español Xavier Florencio, del Bouygues, segundo y tercero. Un hombre de Valverde, el ruso Vladimir Karpets, pasó a seis segundos y a continuación el resto de aventureros a siete, con Fran Ventoso (Saunier), que no pudo alcanzar la gloria ante sus paisanos, aunque lo intentó, e Iban Mayo (Euskaltel).
Los favoritos, que no tuvieron un día tan tranquilo como esperaban, terminaron el viaje rompepiernas entre Asturias y Cantabria a 3.54 del ganador, con Valverde en las primeras plazas, atento a cualquier riesgo de caídas. El murciano salvó una jornada que no alteró las diferencias, de manera que saldrá de Torrelavega rumbo a Burgos con 27 segundos sobre el kazako Kashechkin y 44 respecto a Carlos Sastre, indignado éste con la táctica en carrera del Illes Balears.
La semana tranquila que anhela Valverde nació a base de ataques permanentes desde el banderazo inicial, pero no fue hasta el kilómetro 46 cuando se formó una numerosa excursión en vanguardia con 15 hombres, algunos nombres de tronío, como Iban Mayo, el danés Rasmussen, el rey de la montaña del Tour, Francisco Ventoso, el italiano Rebellin, y un escudero del líder: el gigante ruso Vladimir Karpets, así como otro de Sastre, el danés Sorensen y de Kashechkin y Vinokourov, el portugués Paulinho.
Se abre un hueco importante El pelotón permitió que la avanzadilla abriera un hueco de ocho minutos en el kilómetro 94 y a partir de ese punto el CSC de Sastre se puso a tirar a bloque en cabeza. A menos de cuatro minutos a falta de 15 kilómetros el Saunier impuso su marcha, en espera de noticias del grupo delantero, donde viajaba el cántabro Ventoso, que soñaba con una llegada al esprint con victoria, en su tierra.
El ínclito Iban Mayo, favorito a priori y desaparecido en combate después, encendió la mecha en el ascenso al Alto del Mirador de Cildad (3a), única dificultad de la jornada a 11 kms de meta. No se pudo marchar el corredor de Igorre y se desató la locura de ataques, con el grupo principal ya fuera de juego, con un retraso en la cima de 3.30 minutos.
Con un final en ascenso se la jugó el pollo Rasmussen a cuatro kilómetros de meta, pero el danés no encontró las fuerzas precisas. Repitió Mayo, sin suerte, y Paulinho, el único que no había atacado, el más listo a la hora de ahorrar energías, despegó como un cohete hacia la meta. Con mil metros por delante no perdonó, y se presentó a las puertas de Altamira para firmar la primera victoria en una grande en su quinto año de profesional, "la segunda más importante tras la plata olímpica".
El gregario de Vinokourov y Kashechkin, que el año que viene correrá en el Discovery, llevaba dos años sin victorias. En una temporada difícil para el Astaná, con su exclusión del Tour, ahora toca soñar, y el portugués avisa del empeño de ir a ganar la Vuelta. Con esta racha de victorias todo es posible.
La undécima etapa de la Vuelta se disputa entre Torrelavega y Burgos, con un recorrido de 173 kms. Un perfil ondulado, rompepiernas, con dos puertos de 1a (Puerto de la Braguia y El Escudo) y uno de tercera (Carrales), el último de la jornada situado a 87 kilómetros de la llegada.
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