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| Un cayuco arriba, ayer, al puerto de Los Cristianos con decenas de subsaharianos a bordo. El presidente Adán Martín durante una de sus intervenciones. / Esteban Pérez - J. C. |
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40.000 africanos y 10 por hora
El presidente abogó en su primera intervención por un gran pacto de Estado y Europeo sobre inmigración irregular, aunque realmente y viendo el tono del debate, pocos pensaron que finalmente este acuerdo llegase a ser algo más que palabras en un discurso. Al parecer, nadie esperaba mucho más de este pleno en el que se aclaró poco de lo que está pasando y, sobre todo, apenas arrojó luz sobre lo que pasará. Las previsiones, según el presidente del PP canario, José Manuel Soria, es cerrar el año 2006 con la llegada de unos 40.000 inmigrantes irregulares africanos. Para CC, la arribada de 10 subsaharianos cada hora "hace que nos movamos en un escenario muy grave". Estas cifras sirvieron para abrir una larga batería de recriminaciones entre unos y otros y lanzar preguntas cuando menos inquietantes: "¿Corremos algún riesgo con miles de jóvenes recluidos en unos centros de internamiento con precarias condiciones de seguridad?; ¿podremos afrontar unos servicios sanitarios y educativos colapsados por la presencia de miles de inmigrantes?; ¿hasta cuando se castigará electoralmente a las comunidades del PP que albergan al 80%de los subsaharianos trasladados desde el Archipiélago a la Península?; ¿por qué no se actuó con la misma firmeza cuando las pateras llegaban incansablemente a Lanzarote y Fuerteventura?", que quizás no generen xenofobía, pero si destilan rechazo y hacen más difícil la visión de un fenómeno "imparable" para el secretario general del PSC-PSOE, Juan Carlos Alemán, "nada nuevo" para Soria y que está "agotando la paciencia de los canarios", según el presidente Martín
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Marta R. Román Santa Cruz
El Parlamento de Canarias fue ayer incapaz de llegar a algún acuerdo en materia de inmigración, aunque un pleno extraordinario monográfico -el segundo sobre este asunto en lo que va de año- siempre parezca augurar grandes declaraciones y baterías de medidas. En su lugar, y tras cinco horas de debate, Coalición Canaria, PSC-PSOE y PP protagonizaron una sesión cargada de reproches, marcada por la cada vez más próxima cita electoral de mayo de 2007 y carente de cualquier tipo de solución práctica.
La inmigración irregular procedente del África subsahariana ha convertido a Canarias en un "embalse a punto de reventar", en un archipiélago en el que "sopla el viento de la tragedia" y cuyas consecuencias pueden ser "devastadoras para nuestros servicios públicos y economía, incluido el turismo". Estas fueron algunas de las afirmaciones del presidente del Ejecutivo autonómico, Adán Martín, dentro de su primera comparecencia. Martín dibujó un panorama en el que, a su juicio, su Gobierno ha hecho todo lo que ha podido con las armas de las que dispone. Primero avisaron de lo que se avecinaba, luego iniciaron relaciones comerciales y de cooperación con el continente africano y ahora prestan ayuda humanitaria a los miles de subsaharianos que llegan a las costas canarias. El presidente del Ejecutivo regional aseguró que no quería un debate para "tirarse las culpas por encima de los escaños", ni "mirar al pasado para el reproche mutuo".
No obstante, precisamente empezó su discurso con la vista en el pasado y con una recriminación abierta a Gobierno socialista en Madrid comparando dos sucesos: la tromba de agua que arrastró una treintena de vehículos -sin ocupantes- en la población catalana de Calella este verano y la muerte de cientos de africanos en mitad del mar en su intento por alcanzar Canarias. "Es reconfortante", afirmó, "comprobar cuántos medios humanos y materiales (una embarcación de la Guardia Civil, otra de la Cruz Roja, dos de los Bomberos, siete submarinistas, un helicóptero y una dotación terrestre) se movilizan para recuperar una de las más preciadas posesiones del ciudadano del primer mundo: su coche". No obstante, prosiguió, "no deja de ser llamativo que ese despliegue no se produzca con la misma rapidez y profusión de medios para evitar daños en la que es la única posesión de los que se embarcan desde las costas africanas para llegar a las de Europa: su vida". Y partiendo de estas dos realidades quizás "extremas", pero también "reales", Martín se dedicó a ensalzar las acciones de su propio gobierno y denunciar la falta de medios humanos y materiales por parte de Madrid, de una política clara de Estado en materia migratoria y el escaso compromiso europeo. "Nuestra dedicación y esfuerzo en la búsqueda de soluciones están fuera de toda duda", argumentó Martín. "Cuántas víctimas más serán necesarias para que España y Europa se convenzan de que el problema de la inmigración irregular afecta a todos", aseveró.
Victimista, autocomplaciente, demagógico e incluso algo ’quejica’ fueron algunos de los calificativos que le dedicaron PSOE, PP y Grupo Mixto. El presidente repitió las mismas críticas realizadas desde hace meses y aludió en varias ocasiones a otro de los argumentos repetidos últimamente y es que Canarias no tiene competencias en Extranjería y control de fronteras. Por tanto, según Martín, su gobierno hace todo lo posible -a veces incluso más- con el margen de maniobra de que dispone. "Canarias colaborará con cuantas acciones se emprendan. Es más, hemos tomado la iniciativa sin esperar por los que realmente tienen más medios, más capacidad y todas las competencias para hacerlo", aseguró.
Martín quiso convencer de que Canarias es la comunidad que sufre un fenómeno migratorio sin precedentes y, por si fuera poco, además padece la incomprensión e inoperancia de Madrid y Europa. "Creemos que España puede hacer más de lo que esta haciendo". En esos ’deberes’ nacionales, el presidente habló de la búsqueda de alianzas con Francia, Portugal y el Reino Unido, la dotación de más medios para la atención de los inmigrantes, la potenciación de la acción diplomática y la cooperación al desarrollo de África. |