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El espíritu del blues |
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El guitarrista africano Ali Farka Touré se despide con “Savane” |
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Carlos Fuentes Madrid Su inesperada desaparición, el 7 de febrero víctima de un cáncer de huesos fulminante, sembró tristeza en los países del África subsahariana. Ali Farka Touré, el titán de Malí, el guitarrista que reivindicó con orgullo y espiritualidad los orígenes negros del blues, regresa ahora con un disco póstumo que sus admiradores más distantes han recibido como la última lección magistral del músico que, pese al éxito, eligió vivir con los suyos y promover el desarrollo social africano. Savane es el noveno álbum que Ali Farka Touré publica con el sello discográfico británico World Circuit, responsable además de los rescates antológicos de los veteranos artistas cubanos de Buena Vista Social Club y de la senegalesa Orchestra Baobab. Registrado durante la primavera africana en los salones del hotel Mandé de Bamako, Savane es no sólo el último capítulo musical de estudio en la trayectoria artística de Ali Farka Touré (permanece inédito el concierto que en enero de 2005 ofreció en Bruselas) sino el disco que cierra la trilogía compuesta por In the heart of the moon, trabajo compartido con el maestro malí de la kora Toumani Diabaté; y por Boulevard de L´Independance, el reciente primer disco de Diabaté y Symmetric Orchestra. Orgullo africano Personaje admirado en toda África porque, al contrario que otros artistas populares como Salif Keita o Khaled, nunca emigró a Europa en busca de una vida más cómoda, Ali Farka Touré moldeó su duro carácter a base de afirmaciones, a veces polémicas, sobre el papel que tienen los países pobres en el mundo. En Malí, el quinto país en la escala de desarrollo de la ONU, el guitarrista alzó la voz por los marginados y, predicando con el ejemplo, aceptó la alcaldía de su pueblo natal, Niafunké, para promover sistemas de riego y canalizar las aguas. “Si tengo que elegir entre música y agricultura”, aseguró en su viaje a Bruselas, “me quedo que la segunda porque para hacer canciones primero tienes que tener lleno el estómago”. En lo musical, Savane perfecciona el sonido crepuscular, de espiritualidad emocionante, que caracterizó a obras anteriores como The source, The river o, sobre todo, Talking Timbuktu, maravilloso álbum que Ali Farka Touré grabó en 1996 con Ry Cooder y que abrió la puerta del mundo al ancestral blues africano. Ahora, con canciones tradicionales peul y sonrai, de Níger a Malí, con colaboradores de lujo como el saxofonista Pee Wee Ellis o el percusionista español Faín Dueñas (Radio Tarifa), Ali Farka Touré se despide con un álbum que, como acertó a definir Martin Scorsese, es “el ADN del blues”. Ya lo decía el mítico guitarrista: “No existen negros americanos, sólo negros en América”.
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