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CARTAS DE LOS LECTORES
Y ahora, Suiza
Cuando se hablaba de Suiza se creía que esa Confederación no renunciaría a su política de puertas abiertas en materia de asilo político y tolerancia con la inmigración. Pero el domingo pasado sonó una nueva campanada de alerta en el delicado tema de las migraciones: casi el 70% de los suizos aprobaron en referendo el endurecimiento de las medidas que hasta ese día rigieron en materia de asilo político e inmigración extranjera.
La tradición humanitaria de la Confederación Helvética corrige su rumbo y empieza a marchar al paso seguro y preocupante de otros países europeos. España, más abierta que sus vecinos en materia de políticas de inmigración, viene manifestando su preocupación por el incontenible flujo de inmigrantes ilegales. Es muy posible que, sin el ingrediente xenófobo de otras naciones, deba endurecer también su relativamente elástica política de fronteras.
Aunque la consulta suiza del domingo tuvo una abstención del 52%, algo normal en convocatorias populares de esta clase, el fin del modelo hace prever que las políticas migratorias del resto de Europa van a ser aún más exigentes que en la actualidad. Llama la atención que los suizos hayan aceptado con tolerancia la inmigración extranjera altamente calificada.
En ello coinciden con Estados Unidos y Francia. En pocas palabras: las naciones ricas de Occidente seguirán siendo receptoras de la llamada fuga de cerebros de los países "en vía de desarrollo" mientras taponan sus fronteras o sólo las entreabren para permitir el paso programado de mano de obra extranjera estrictamente necesaria. Los ricos sólo recibirán a aquellos que pretenden ser más ricos.
El endurecimiento de las leyes no va a detener, sin embargo, el flujo de las migraciones desde los países pobres hacia los ricos. Va a incrementar los flujos clandestinos y a crear inmensos nichos ilegales de explotación de esa mano de obra. Las grandes migraciones globales van a parecerse, poco a poco, a los desplazamientos de población producidos en el interior de esos países, unos por razones estrictamente laborales, otros jalonados por la intensidad de los conflictos armados.
No resulta exagerado comparar las migraciones forzadas del campo hacia las ciudades con los cada vez más grandes flujos de población desde las periferias pobres hacia las ciudades ricas del mundo altamente desarrollado.
Los cinturones de pobreza que se crean en nuestras ciudades tienen un gran parecido con el aumento de la población extranjera en las metrópolis europeas, donde el mercado laboral no puede absorber sino a una pequeña parte de esa población, dejando a la restante en condiciones de ilegalidad.
En ambos casos, se trata de la visita inesperada de los pobres a la casa de los ricos, algo que podría conducir, como ya se ve, a la adopción de medidas restrictivas que no excluyen la represión policial.
El aumento de la xenofobia en países donde existía antes una cierta tolerancia a la presencia extranjera, empieza a ser explotado por partidos y facciones de extrema derecha. Si la llegada de inmigrantes ilegales crea un mercado clandestino de implicaciones casi esclavistas, las alarmas ya encendidas no bastarán.
En ambos casos, en el doméstico y el internacional, se trata de búsquedas desesperadas de aquello de lo que se carece en los lugares de origen: trabajo, seguridad, bienestar. Pero las metrópolis ricas no pueden satisfacer tantas esperanzas.Tampoco las pueden satisfacer nuestras ciudades, cercadas cada vez más por las migraciones forzadas desde el campo.
Así como en el primer caso es posible la regulación legal en detrimento de las tradiciones democráticas y humanitarias, en el otro, que nos concierne directamente, nadie imagina la creación de filtros que impidan las invasiones de población rural a las ciudades. Las soluciones están en el lugar donde se originan estas migraciones.
Evelio Morales.
Me han quitado la ilusión
Empezé entrenando en el Juventud Laguna el año pasado. Mi puesto es el de portero, el que más me gusta, mi entrenador me dijo que este año me apuntara en la Escuela de Porteros, que ahí me enseñarían mucho mejor.
Llevo todo el verano esperando para poder inscribirme, por fin llega septiembre, voy a las Fiestas del Cristo, veo los fuegos con mis amigos, me sorprende una hora de fuegos, mis amigos me dicen un minuto 6.000 euros y yo pienso: mi Ayuntamiento es rico.
Empiezo las pruebas, trabajo con mucha dedicación y entusiasmo, pero el presidente nos dice a todos los presentes que lo siente pero no hay monitores, no hay campos, no hay dinero para podernos entrenar; quería ser un buen portero pero me han quitado la ilusión. Nos dice que los políticos que son los que llevan el tema y que han descuidado a la primera Escuela de Porteros de España. Intento entenderlo pero no hago más que mirar hacia el cielo.
Kavin Afonso González. Jugador alevín.
La cantera y el Tenerife
Es un placer y un orgullo para los amantes del fútbol tinerfeño ver cómo nuestro representativo gana un partido muy complicado frente a uno de los mejores equipos de la categoría, el Albacete.
Bajo mi punto de vista el partido se ganó bien y con toda justicia, especialmente por el juego y el trabajo desprendido por el equipo durante la segunda mitad.
En este período los que estuvimos en el Estadio y nos sentimos identificados con nuestros futbolistas, disfrutamos viendo cómo en la formación del equipo había cinco jugadores de la cantera que dieron muestra de saber estar y sobre todo de no tener ningún tipo de complejo.
Ahí estaba el pundonor y el control del partido por parte de Ricardo, el desborde y la rapidez de Juan Ramón, la velocidad y la verticalidad de Ayoze, el remate y el querer aportar más de Ángel y la motivación y la ’presencia’ de Cristo Marrero.
Para que estos jugadores hayan podido estar en el C.D. Tenerife, jugando un partido oficial, ha habido mucho trabajo por detrás. Felicidades y enhorabuena a Sesé Rivero y todo su equipo.
José Antonio García González. Presidente de la U.D. Orotava.
Algo más que un monte
Hace poco viví una experiencia muy dolorosa. Fue una tarde como otra cualquiera. Ese día, el 10 de septiembre, mi familia y yo habíamos ido a Valverde a pasear y a visitar a algunos amigos. Pero, al intentar regresar a casa, encontramos en el cruce de la vieja carretera de Frontera con El Pinar una aglomeración de coches y gente alterada. No entendíamos nada de nada por lo que, intentando averiguar algo, salimos del coche y fue entonces cuando me empezaron a caer sobre la cara polvo y cenizas.
El humo grisáceo que nos asfixiaba provenía de uno más negro que estaba a lo lejos y que salía de detrás de una montaña. No cabía la menor duda: ¡era un incendio! Y lo peor era que se encontraba en mi propio pueblo, El Pinar, al que, como es normal, quiero mucho.
Entre helicópteros que me mareaban y humo que me ahogaba, me sentía triste, angustiada e impotente de no saber qué estaba sucediendo exactamente. Esperamos allí nada menos que cuatro terribles horas, sin otras explicaciones que las que daba un guardia civil que no hacía más que repetir sin cesar a todos los coches que llegaban (exceptuando, claro está, a los bomberos y a los ayudantes): Señores, no se puede pasar. Hay un incendio en el pueblo.
Mi madre, ante esta situación, intentó ir por la carretera de Isora pero, de nuevo, nos hicieron parar en La Gorona, donde esperamos dos horas y media más, después de las cuales, por fin, anunciaron que la carretera de La Llanía estaba abierta y, sin pensarlo dos veces, nos dirigimos a la pista de tierra.
Recorriendo el camino que nos llevaba a mi casa, con lágrimas en los ojos por ver todos los árboles quemados, me di cuenta de que la gente no había exagerado para nada la situación.
El incendio duró nada menos que seis terribles días. El fuego se llevó 1.500 hectáreas de nuestros preciosos pinos, además de muchos terrenos de cultivo.
El Pinar, mi pueblo, ya no es el mismo desde ese nefasto momento en que empezó a arder el primer árbol. El fuego nos ha dejado un paisaje oscuro y desolador; montañas, colinas y huertos cubiertos de un negro azabache, triste y muerto.
La palabras se quedan cortas para expresar esa terrible desgracia que nunca debió haber sucedido.
Sandra Padrón Padrón.
Viaje a Cuba
Cuando vas a Cuba suelen los ignorantes pensar en sexo, porque sus neuronas no dan para más. Pero cuando no vas como turista de hotel y hamaca con las excursiones a los bares donde los guías ganan comisiones, y vives la realidad cubana, tienes que ser un poquitín fuerte.
Fuimos Pedro Gaspar y el que escribe llevando con nosotros dos cajas llenas de mochilas y regalos para los niños, pero nada más llegar nos las quitaron en el aeropuerto. Y a callarse toca, pero nos dirigimos al Ejército, al presidente del Hogar Canario, a los directores de los colegios. Y eso que las cajas llevaban el sello del Ayuntamiento de Granadilla y las cartas del alcalde.
Luego nos tuvieron tres horas en el aeropuerto. Pero hay muchas personas buenas que hacen tener ganas de volver. Allí el sueldo es de veinte a veinticinco euros al mes. En las zonas turísticas ves a los abusadores de la pobreza y me refiero a los mayorcitos con niñas de viente años. Abusando de las personas necesitadas, pero tambien son necesitados los que van simplemente al tema del sexo.
Fue emotivo ver en Santa Clara cómo los niños van al colegio en carreta arrastrada por caballos y la limpieza existente en el lugar.
Los que quieran tener claro lo bien que se vive en esta parte del planeta deberían viajar a Cuba.
Cuando viajé al Sáhara mi perro dejó de comer pienso (luego existo) y comenzó una nueva dieta alimentaria de sobras del almuerzo y después de Cuba tengo el perro en la azotea de un amigo, con mas espacio y libertad. Y es que el perro se llevaba una media de cien euros semanales...
¡Y pensar que un médico en Cuba cobra treinta euros al mes...! Pero cada país tiene su historia y cada persona tiene la suya. Y aquí termino la mía. Gracias por escucharme.
Juan Santana.
La cantera y el Tenerife
Hasta en las empresas van a meter mano. Este Gobierno de Zapatero es insaciable. La pretensión de llevar la paridad a los equipos de dirección de las empresas no tiene sentido ni coherencia.
Hemos pasado página a una etapa de discriminación en negativo para la mujer, para obligar ahora a la discriminación positiva. Si se lleva adelante esa pretensión de Caldera, las empresas no estarán en manos de los más capaces, lo que obligará a ’cerebros’ varones a huir al extranjero. Ya hubo fugas en el franquismo, pero entonces fue por razones políticas. Ahora lo harán en razón de sexo.
J. J. Trujillo.
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