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LA CONTRAPORTADA
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| Canteras |
Araíz de la muerte de Oriana Fallaci, no recuerdo ahora qué periódico apuntó que una de las mejores periodistas del siglo pasado acabó siendo víctima de la leyenda que la rodeaba. Acertadamente, el diario editorializaba que, obligada a sobreactuar para estar a la altura del mito que le habían forjado, Fallaci terminó distorsionándose a sí misma. No sé en qué periódico se dijo. Tampoco sé por qué ayer recordé ese editorial cuando escuché que Defensa ha decidido entrar, sí porque sí, por las bravas, porque les sale de los galones, manu militari, en el acuartelamiento de Las Canteras. Será que un taconazo tan castrense me lleva a pensar que el Gobierno socialista se ha empeñado en razonar la leyenda que Coalición está encasquetándole, y, en esa idea, que torpezas como estos innecesarios malos modos de Defensa son una sobreactuación para poner al Gobierno de ZP a la altura del mito que los nacionalistas están forjándole. Esto de tirar del porque lo digo yo es de mala educación. Se equivocan. Mucho. Tanto que con gestos así se lo ponen a tiro a CC. Más allá de la musculatura ideológica de cada cual, el sí porque sí es un estilo que por aquí no gusta un carajo. O no lo saben o no les importa, de ahí que cojan el poco recomendable atajo del decretazo. Echar mano de algo tan gelatinoso como la declaración de interés militar para saltarse a las autoridades locales no es camino, solución o remedio (¿o acaso los irregulares son cosa militar?). La bronca en la superficie es ya de tal calibre que a estas alturas bajar al fondo del asunto no resulta sencillo. Pero hay que bajar. Hay que descender al fondo de la cuestión y, una vez abajo, preguntarle al Estado si su decisión de multiplicar la capacidad de acogida de los municipios canarios significa que el Gobierno socialista desiste de pedirle al resto de las comunidades autónomas que asuman el papel que les toca. Defensa e Interior están engordando inoportunamente la sensación de que el Estado ha decidido que Canarias sea el campamento de refugiados que queda justo delante de la frontera real del país. No sé por qué recordé lo de Oriana Fallaci al enterarme de que Defensa optaba por entrar en Las Canteras a toque de corneta. Lo que sí sé es que con actitudes así de soberbias -y jacobinas- este Gobierno parece empeñado en estar a la altura del mito que Coalición le está forjando. |
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