Cerca de 20.000 personas presenciaron ayer la procesión marítimo-terrestre de la Virgen del Carmen y San Telmo
La imagen de la Virgen del Carmen llegó en volandas al muelle y los portuenses la depositaron con mimo en la falúa La Marina para pasearla por el mar del Valle. Más embarcaciones deportivas y menos falúas. El muelle portuense permaneció abarrotado durante todo el día. San Telmo volvió a ser fiel acompañante de la Virgen en el embarque. Orquídeas amarillas adornaron esta vez la imagen mariana. / Alfonso Pérez
Ochenta años cumplió ayer la tradición del embarque de la Virgen del Carmen y San Telmo, en el día grande de las Fiestas de Julio del Puerto de la Cruz. Fue tal día como ayer en 1925 cuando se organizó por primera vez en el Puerto la procesión marítimo-terrestre, por iniciativa del párroco Antonio Marín Sebastián. En estas ocho décadas la tradición ha arraigado profundamente, hasta convertirse en fiesta local. Ayer fueron cerca de 20.000 las personas que se agolparon en los alrededores del viejo muelle pesquero para admirar el siempre emocionante paseo sobre las olas de la Reina de los Mares. Un sol espléndido hizo más brillante la jornada. De los balcones llovieron flores, salves y malagueñas. Los portuenses zarandearon a la Virgen y San Telmo con sus brazos y sus piropos descarados. Por la noche La Ranilla acogió a la patrona con el cariño que sólo se siente por una madre.