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| Gráfico del atentado. Uno de los niños heridos en el atentado suicida permanece ante las ruinas de su casa en Bagdad. / EFE-DA |
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Zarqaui critica a su propio mentor
El hombre de Al Qaeda en Irak, el jordano Abu Musab Al Zarqaui, ha dado un toque de atención a su mentor espiritual, el jeque Isam Mohammad al Barqaui, a través de un comunicado en una página web islámica en la que lo insta a "no seguir el camino de Satán" y no "dejarse engañar por los trucos de los enemigos de Dios". El documento se ha publicado en respuesta a la entrevista que Al Barqaui concedió a la cadena de televisión Al Yazira en Jordania, en la que el jeque pedía a los militantes en Irak que revisaran sus tácticas porque el número de iraquíes muertos en operaciones suicidas "se estaba convirtiendo en una tragedia". Según Al Barqaui, los ataques suicidas deben ser llevados a cabo sólo en ocasiones necesarias. También difiere de Al Zarqaui en la política de asesinato de chiíes, uno de los objetivos frecuentes de Al Qaeda en Irak. Por su parte, Al Zarqaui declara en su comunicado que estos comentarios podrían dividir a los combatientes musulmanes en Irak y defiende los ataques a chiíes, ya que estos "han sacrificado a soldados en nombre de los ocupantes y los han apoyado en su lucha contra los muyahidín". Además en la sexta página del comunicado, el líder de Al Qaeda en Irak pide a Dios que perdone a su "amado jeque" y señala que nunca ha dudado de su fe, por lo que no entiende que haya "emprendido el camino contra sus hermanos". Al Barqaui y Al Zarqaui se conocieron hace más de una década, cuando compartían celda en una prisión jordana entre 1995 y 1999. Allí el jeque se encargó de enseñarle todo acerca de la filosofía islámica y la ideología radical. Ambos fueron puestos en libertad tras la amnistía concedida por el rey jordano Abdulá II. La principal milicia chií, la Brigada Badr, ha advertido ya de que se defenderá en caso de que sus miembros sean atacados por la Organización Al Qaeda en Irak de Al Zaraqui. Ali Kazem Al Azazi, destacado miembro del consejo consultivo de Badr, hizo este anuncio hace unos días, justo después de que el dirigente de Al Qaeda anunciara la formación por su grupo de un comando armado para combatir contra esa milicia. Badr pone todas sus posibilidades militares a orden del Gobierno y las fuerzas de seguridad iraquíes, pero se defenderá si sus miembros se convierten en blanco de ataques", afirmó Al Azazi. Asimismo, varios clérigos suníes han acusado recientemente a activistas de Badr de haber asesinado a decenas de miembros de la comunidad suní, lo que ha multiplicado el temor a que se desate un conflicto religioso en Irak que desencadene una guerra civil. La comunidad internacional ya ha alertado de las consecuencias que podría tener un conflicto de estas características
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EFE Bagdad
Un atentado suicida perpetrado ayer en Bagdad ha terminado con la vida de veintitrés niños que se encontraban alrededor de un grupo de soldados estadounidenses, en el peor atentado contra menores durante la posguerra en Irak. El ataque causó 32 muertos -entre ellos los menores- y más de treinta heridos. "Es un crimen sin precedentes. El hospital ha recibido 32 cadáveres, de ellos veintitrés cuerpos de niños, así como 31 heridos, incluidos veintiún menores", dijo el doctor Ghanem Yawad, del hospital bagdadí Al Kindi en el que ingresó la mayor parte de las víctimas. El ataque ocurrió poco después de las once de la mañana y tuvo como blanco una patrulla militar y un puesto de control estadounidense establecido en una carretera del barrio Al Fadar, en la zona de Nueva Bagdad, en el este de la capital.
La razón de que hubiera tantos niños -según las fuentes- es que los soldados de Estados Unidos distribuían en ese momento dulces y cuadernos con pasatiempos para los niños iraquíes, lo que atrajo a numerosos menores, de vacaciones en estas fechas. El mando estadounidense confirmó que un soldado murió en el ataque y otros tres resultaron heridos. Si los datos facilitados por las fuentes hospitalarias son ciertos, este es el atentado que más menores ha matado y herido durante la posguerra en Irak, que comenzó el 1 de mayo de 2003.
Pocas horas después, un oficial de policía y un niño murieron y otras tres personas resultaron heridas en un ataque y la explosión de una bomba en dos barrios de la capital iraquí, informaron fuentes del ministerio iraquí de Interior. Indicaron que el uniformado y su escolta -que resultó herido- fueron atacados por rebeldes con armas ligeras cuando las dos víctimas viajaban en un coche en la avenida Eshrin del barrio Al Bayaa, al oeste de Bagdad.
Hallazgo de cuerpos Por otra parte, fuentes del ministerio de Interior y del Comité de Ulemas de Irak (CUI) -la institución religiosa suní más importante del país- revelaron ayer el hallazgo de dieciocho cadáveres de musulmanes suníes en dos barrios de la capital iraquí. Primero fueron encontrados once cuerpos, entre ellos el de un clérigo, en Ciudad Sadr -un enorme suburbio chií que ocupa casi un tercio de Bagdad-, con heridas de bala y señales de tortura. Uno de los portavoces del CUI, el jeque Hamid Azaui, explicó que otros siete cadáveres fueron encontrados ayer por la mañana en el barrio de Al Shaab, en el norte de Bagdad.
"Estas personas formaban parte de un grupo de veintitrés suníes detenidos el lunes pasado por una fuerza conjunta de la policía y el Ejército iraquíes", afirmó el jeque Azaui. Adnán Duleimi, encargado en el Gobierno de gestionar las propiedades de las mezquitas suníes, acusó a las fuerzas de elite del ministerio del Interior de haber perpetrado la última matanza de once suníes. Además de Duleimi, otros religiosos han acusado a las llamadas Brigadas Badr -brazo armado del poderoso partido chií Asamblea Suprema para la Revolución Islámica- del secuestro y asesinato de prominentes suníes.
La policía ha encontrado en los últimos meses decenas de cadáveres de civiles iraquíes, suníes y chiíes que según líderes de las dos comunidades habían sido secuestrados en sus casas o en las mezquitas por hombres armados. A esos asesinatos se suman las más de 1.500 personas que han perdido la vida en ataques y atentados perpetrados por la insurgencia. |