EDITORIAL
En ayuda de los pobres
El creador del Grameen Bank, o ’banco de los pobres’, el economista bangladeshí Mohamed Yunus, acaba de ser galardonado con el premio Nobel de la Paz "por su lucha por una economía justa para las clases pobres". Con tan sólo 22 euros de capital, Yunus fundó en 1983 en Bangladesh un banco sin ánimo de lucro, que desde entonces ha distribuido más de 4.560 millones de euros en microcréditos. El Grameen, que se sustenta en la fundación del mismo nombre, tiene 6,76 millones de prestatarios -de ellos el 97% son mujeres- y dispone de 18.795 empleados que trabajan en 2.266 oficinas de 7.137 localidades ubicadas en 22 países. Hasta el momento ha ayudado a unos 11 millones de personas de Asia, África y América.
El microcrédito -flexible, con bajas tasas de interés y sin aval- fue concebido para ayudar a los más pobres de la sociedad -los que viven con menos de un dólar al día- y que por tanto no tienen otra garantía que su palabra. Lo que parecía misión imposible se ha consolidado como un proyecto viable e imaginativo -este mismo año ha abierto una línea de créditos de hasta 100 dólares para mendigos-; de hecho se ha convertido en un "instrumento importante en la lucha contra la pobreza", tal y como reconocía el Comité encargado de fallar el Nobel noruego. De hecho, el porcentaje de préstamos impagados apenas llega al 2%.
Este sistema de microcréditos se ha trasladado ya a España, principalmente Cataluña, País Vasco yAndalucía, donde una decena de cajas de ahorros en los últimos cuatro años, según datos oficiales, han concedido 4.116 microcréditos por importe de 55 millones de euros a un interés del 4,5% y con un importe medio de unos 9.000 euros. La tasa de devolución supera el 94% y por cada préstamo han sido creados 2,5 puestos de trabajo.
Creemos que una iniciativa de esta naturaleza constituye una forma inmejorable para, complementando la tarea del Estado, propiciar la cohesión social y la lucha contra la pobreza, insertada entre los grandes objetivos de Naciones Unidas, que pretende que en 2030 aquélla haya sido erradicada en todo el mundo. Para ello, la Fundación Grameen ha firmado un acuerdo con Cruz Roja, patrocinado por la ONU, a fin de introducir los microcréditos en todos los países de África, de donde nos llega tanta inmigración irregular.
Una orientación del desarrollo basada más en la persona y en sus expectativas de futuro que en los designios del libre mercado, con iniciativas como la de los microcréditos, puede ayudar al progreso social y económico de los más desfavorecidos. En estos tiempos de globalización, parece obligado el establecimiento de nuevas líneas de solidaridad con los más pobres, que en el caso de Canarias complemente la labor del Estado y la del propio Gobierno de la Comunidad con su Ley de Rentas Mínimas, en trámite parlamentario. Se podría llegar así a una auténtica democracia económica que para ser tal nunca, nunca, debe excluir a los pobres, como pediría el profesor Yunus, tal vez merecedor también del Nobel de Economía.
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