BOXEO
"Viejas glorias" y otros personajes
Mario González Ruiz reunió a protagonistas del boxeo canario en distintas épocas
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| El restaurante del Hotel Tenerife Playa, escenario de la reciente reunión. / DA |
Ansalpe Santa Cruz
Mario González Ruiz, destacado miembro rector de la hostelería tinerfeña, acrisolado y fino catador de esta olímpica manifestación del músculo, ha vuelto a reunir, en torno a una mesa y un mantel, a ciertos y determinados protagonistas que, en diferentes épocas, y con sus iniciativas y gestas, vistieron "de cuello duro y corbata al pugilismo isleño".
"Viejas glorias", inmarchitables recuerdos e inagotables anécdotas surgieron hace unos días en los espléndidos jardines y comedores del "Tenerife Playa" portuense cuyo director, que ya hemos mencionado, quiso recordar, en una nueva y enriquecedora cita, retazos de aquella lejana y "dorada época de los 60" cuando aquí, primero en el ya desaparecido "Frontón Tenerife" y, más tarde, en otra estructura -ya sentenciada para el recuerdo y la historia-, nuestro mudéjar coso taurino santacrucero, el boxeo vestía sus mejores galas con púgiles de postín; y llenos en gradas y sillas, que no se olvidan, por obra y gracia, por ejemplo, del irrepetible Juan Albornoz Hernández "Sombrita", que hace años nació para la muerte y que enfrentándose a Domingo Barrera Corpas "El ciclón del Atlántico", ahora junto a nosotros, protagonizaron "El combate del siglo", el 15 de junio de 1968.
Allí, entre aquella especie de cuidada selva tropical reflejada en sus aledañas piscinas-espejos, y rememorando el citado evento que, en su día, atrajo la curiosidad continental, también acudieron a la llamada del cariñoso y excepcional anfitrión, Miguel Velázquez, el único campeón mundial boxístico que ha dado, hasta la fecha, Canarias, prototipo del estilo y de la técnica más depurada, que hace unos meses, en el Palacio de El Pardo de Madrid, y en un acto presidido por SS.MM. Los Reyes, recibió la Orden del Mérito Deportivo, merecido colofón a una brillante carrera.
También acudió a la reunión Tony Falcón, que siempre dio lecciones de habilidad y elegancia entre aquel ensogado que, algunas veces, le bautizó como Patterson, púgil yanqui que por aquellos entonces asombraba, con su poderío y juventud, al orbe boxístico. Ahora Tony sigue siendo todo un abanderado de la amistad y del compañerismo.
Otros protagonistas Y Frías, así, a secas, aquel campeón que interpretó, como pocos, este arte del "golpear sin ser golpeado" ya que fue un "brujo" del boxeo a la contra, donde resultaba dificilísimo alcanzarle la faz. No pudo acudir Pedro Díaz pero le representó su hijo que, en el túnel del tiempo, inevitablemente, nos hizo recordar, a Paco y a Manilito, componentes de un trío familiar para los albores del pugilismo tinerfeño.
Y en aquella surtida mesa, también dos figuras que, en sus respectivas épocas, reavivaron en la Isla la llama de este deporte de contacto: Eugenio Ibáñez, que convirtió a un buen puñado de internos de nuestro centro penitenciario en ilusionados intérpretes del "ring"; y Carlos Ramos Aspiroz cuya presencia nos hace recordar que aún, en Hoya Fría, retumban los aplausos y los vítores de aquellas singulares veladas boxísticas que, bajo su asesoramiento y tutela, se llevaron a cabo en tan popular y descontaminado acuartelamiento.
Huelga decir que cuando comenzaron a brotar las vivencias pasadas y las anécdotas, los postres, que resultaron muy apetitosos, fueron arrollados por esa siempre y gratificante trilogía de la sonrisa, la risa y la carcajada.
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