MARTA R. ROMÁN Santa Cruz
Entre 2.500 y 3.000 personas participaron ayer en la manifestación que bajo los lemas ¡Basta ya!, !No cabemos más, ¡Control poblacional!, ¡130.000 parados! convocó la Confederación Canaria de Asociaciones de Vecinos (Concave)y el colectivo Identidad Canaria. Ésta es al menos la cifra facilitada por el Cuerpo Nacional de Policía que en todo el trayecto veló porque la marcha discurriese con absoluta normalidad. Los números de los propios convocantes y del Ayuntamiento de Santa Cruz distan mucho del cálculo realizado por las fuerzas de seguridad. Según los organizadores de la concentración, acudieron 20.000 personas. Desde el Consistorio santacrucero, se dio oficialmente una cifra de 8.500 personas, informó Efe.
Si bien en el número de participantes no parece que hubo mucho acuerdo, lo que sí es cierto es que la marcha discurrió sin incidentes. Apenas diez integrantes del partido de extrema derecha Democracia Nacional decidieron finalmente unirse a la manifestación. Salvo al término, en la sede de la Subdelegación del Gobierno en la provincia de Santa Cruz de Tenerife -sita en la calle Méndez Núñez- ocuparon un lugar al final de la marcha siendo rodeados en todo momento por miembros del Cuerpo Nacional de Policía y con una pancarta que decía Alto a la invasión. Tan sólo en el momento en que los participantes llegaron a la calle Ramón y Cajal, una joven con una bandera española, que decidió salir de su lugar de cola, recibió los pitidos de la mayoría de manifestantes al grito de "fuera esa bandera, estamos en Canarias". Los convocantes de Concave e Identidad Canaria desplegaron tres pancartas a lo largo del recorrido. En la primera podía leerse ¡Basta ya!, ¡No cabemos más!, la segunda decía ¡No al racismo! y una tercera reclamaba ¡Una Ley de Residencia ya!
Detrás de esta última iban las pocas caras de políticos que pudieron verse ayer. Miembros del Partido Nacionalista Canario (PNC) y del Centro Canario Nacionalista (CCN) fueron las únicas presencias destacables. Por parte de Coalición Canaria (CC) vacío absoluto, a excepción de miembros de las Juventudes de esta formación. Por el PNC, su presidente Juan Manuel García Ramos consideró un éxito la convocatoria y reclamó la ya famosa Ley de Residencia. Desde el CCN, se optó por montar pequeñas mesas en varios puntos de la manifestación para pedir firmas ciudadanas que tratarán de forzar un cambio en la Ley de Extranjería. Su máximo responsable, Ignacio González, encabezaba una pancarta con el lema ¡Ni uno más! Necesitamos tu firma. Tú puedes cambiarlo, junto con otros miembros del partido como José Ángel Mascarell o Betty Barreto.
A los slogans oficiales de la concentración se unieron otros improvisados por los propios manifestantes. Así, en diferentes carteles podía leerse desde No en mi espacio vital; Las islas se hunden, no cabemos más; Alemán, Martinón, Corrales, Abreu: Fascistas; Mateo: Guanche, todos estamos contigo y Yo amo a mi tierra y mi pueblo, ¿y tú? La manifestación comenzó pasadas las 11.30 horas de la mañana cuando la lluvia parecía que no iba a dar tregua. De hecho, antes de que la comitiva se pusiese en marcha, el manifiesto de los convocantes tuvo que leerse y escucharse pasado por agua. Paraguas, chubasqueros y banderas canarias con las siete estrellas verdes eran la nota dominante pasadas las 10.30 horas. Los Guaracheros también tuvieron que ofrecer su corto repertorio de tres canciones bajo la lluvia. Por cierto, la anunciada aparición del cantante Chago Melián no se produjo.
Entre isas, folias -desde las 10.00 horas en el parque de La Granja rugían los altavoces con música tradicional canaria-, camisetas con las siete islas del Archipiélago, reparto de pegatinas y panfletos sobre la manifestación, llegadas las 11.00 horas el presidente del colectivo Identidad Canaria, Mateo López, procedió a leer el manifiesto de la marcha.
Defender un "futuro sostenible y aceptable para las futuras generaciones, alejado de todo tipo de angustias y problemas respecto a la capacidad real de nuestro territorio" fue uno de los items lanzados por López. Terminar "con un tráfico humano y casi exclavista que estimula a los habitantes de los países de África occidental a escoger la vía desesperada de buscar en Europa lo que no obtienen en su tierra" fue otra de las ideas. Anticiparse a "las potenciales reacciones de detectamos a diario en nuestra sociedad que pueden convertirse en una peligrosa reacción de xenofobia" fue otra razón esgrimida para convocar la manifestación.
Con estos y otros argumentos, Mateo López se erigió en el portavoz de un "basta de palabras y promesas vacías de contenido real". Exigió, por un lado, a Europa que "no mire hacia otro lado y nos dejen hundirnos ante las avalanchas" y, por otro, a las autoridades canarias que "no se escondan en mensajes confusos y discursos sin soluciones, acusando a quienes nos manifestamos con simples descalificaciones". El manifiesto fue entregado en la Subdelegación del Gobierno a donde la marcha llegó a las 12.45 horas. A las 13.30 horas no quedaba un alma. No obstante, para los organizadores fue un éxito rotundo. |