EDITORIAL
El legado de Adán Martín
El pasado martes, con suma elegancia, Adán Martín expuso en la tribuna del Parlamento canario su renuncia voluntaria a competir por la candidatura nacionalista a la Presidencia del Ejecutivo autonómico, que desde ayer ha recaído sobre los hombros de su compañero de Coalición Canaria, Paulino Rivero. El anuncio, que sirvió de colofón al Debate sobre el Estado de la Nacionalidad, abre la puerta a los análisis sobre la trayectoria de MartínMenis como presidente del Gobierno canario, un tránsito de cuatro años que pone a su vez la rúbrica de una larga etapa en la política del ingeniero tinerfeño, un hombre salido de la prolífica cantera tinerfeña de la UCD, y que ha sido, entre 1977 y la actualidad, concejal en Santa Cruz, presidente del Cabildo Insular y vicepresidente del Ejecutivo, antes de escalar el último peldaño tras los comicios de 2003.
Podemos afirmar, bajo este prisma, que también en esta última etapa ha sido Adán Martín un gobernante fiel a sí mismo y a su estilo de entender el gobierno de los asuntos públicos. Ha abierto nuevos espacios para la reflexión a escala autonómica, algunos de ellos simplemente esbozados y que deberán ser secundados para su confirmación. También le ha faltado tiempo para culminar determinados objetivos, algo que no resulta extraño en un político que ha recibido críticas por su lentitud en la adopción de las decisiones.
Cabe añadir en este caso que las circunstancias no le han ayudado en absoluto, pues el Gobierno que ha presidido se vio acompañado casi desde su nacimiento por la rémora de la crisis: interna en Coalición Canaria primero, con el Partido Popular después. Por medio estuvieron además los convulsos comicios estatales de 2004, que cambiaron no sólo el mapa, sino la agenda política española en su conjunto.
Con el Gobierno en minoría y apoyos puntuales ya no del PP, sino del PSOE, Martín logró enderezar de modo notable la marcha de su Ejecutivo, hasta el punto de que puede cerrar esta etapa con una hoja de servicios ciertamente relevante. Entre ellos, cabe reseñar el éxito en los diversos frentes de negociación ante instancias de la Unión Europea, que el Gobierno de Canarias supo liderar en franca colaboración con sus homólogos del Estado, ya fueran éstos del PP o del PSOE. Hoy podemos afirmar que la prórroga del REF canario es un éxito, así como el nuevo sistema de protección del plátano y un marco financiero respecto a la Unión Europea que salvaguarda las aspiraciones canarias, pese al recorte derivado de la ampliación comunitaria.
Queremos destacar -porque nos parece de justicia- otros aspectos de la gestión de AdánMartín que corresponderá a sus sucesores, sean éstos quienes sean, mantener vigentes por el bienestar de todos los isleños. En este mandato se ha hablado mucho de un eslogan, Canarias, una tierra única, que, con aciertos y errores en su desarrollo práctico, simboliza a la perfección una estrategia necesaria para el Archipiélago en este comienzo de siglo.
Martín ha lanzado iniciativas plenas de coraje, como la red interinsular de transportes o la definición de un nuevo papel de Canarias como plataforma en el Atlántico con vistas a África y Latinoamérica. Han sido puntos de vista propios de un tiempo como el actual, marcado por la interdependencia entre territorios que ya en modo alguno se podrán considerar lejanos. El caso de África, escenario de esperanza y tragedia, está ahí al lado como ejemplo. Por ello, y acaso será el legado más trascendente de Adán Martín en estos cuatro años de Presidencia, la visión de Canarias en el siglo XXI tendrá de dejar atrás del todo el enfrentamiento entre islas, casi siempre motivado por intereses egoístas, que dan la espalda a las verdaderas aspiraciones de la sociedad isleña. Ese es, a su vez, el listón mínimo que desde estas líneas situamos a los ya conocidos aspirantes a la próxima jefatura del Gobierno de Canarias. Rivero lo dejó claro ayer tras su elección, y nos parece ciertamente un buen comienzo.
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