La acusada de matar a su marido dice que sólo lo amenazaba con el cuchillo
La Fiscalía considera que se trata de un homicidio y la acusación particular lo eleva a asesinato
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| El juicio se celebra en la Audiencia Provincial tinerfeña. / DA |
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Tinerfe Fumero Santa Cruz
Gerarda G.A., la vecina de Valle Guerra a la que se le acusa de acabar con la vida de su marido en 2004, declaró ayer ante el tribunal que la juzga por tales hechos que el fallecido, Francisco Javier G. L., la había insultado gravemente y golpeado aquella misma noche, y que no había tenido intención de matarlo.
La defensa pide la absolución de la acusada, mientras que la Fiscalía considera que debe ser condenada a diez años de prisión como autora de un homicidio. Por su parte, la acusación particular considera que se trata de un asesinato y eleva la petición de privación de libertad hasta los veinte años.
Es la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife quien juzga desde ayer a Gerarda por lo acaecido cerca de las cuatro de la madrugada del 29 de marzo de 2004 en una casa terrera de la calle La Palma, en Valle Guerra (La Laguna). Tras la elección de los miembros que conforman el jurado prestó declaración la imputada, quien insistió en que cuando cogió el cuchillo "no tenía intención de matarlo, sino de asustarlo".
La acusada, que se encuentra en libertad a la espera de este juicio, relató a preguntas de la Fiscalía que el domingo anterior salió con su marido "a coger el aire". Describió que Francisco Javier bebió aquella tarde -"estaba un poco embalado cuando llegó al coche"- y que llegaron a casa entre las diez y las doce, acostándose juntos con normalidad. A las cuatro de la madrugada volvieron a encontrarse en la cocina, donde discutieron.
Según respondió Gerarda tanto a la Fiscalía como a la acusación particular, su marido la insultó gravemente, tanto a ella como a su madre, y luego le dio un cabezazo en la frente que le hizo trastrabillarse. Fue entonces cuando cogió del fregadero un cuchillo de mango negro y unos quince centímetros de largo -"el de las pechugas"-, y lo situó en su costado derecho, amenazándolo. Cuando él se volvió a abalanzarse sobre ella, se habría clavado el cuchillo, que posteriormente dejó caer al suelo mientras él salía de la casa por el patio trasero. Recordar que tanto la Fiscalía como la acusación particular sostienen que la mujer clavó con fuerza el cuchillo a Francisco Javier, al punto que penetró once centímetros en su abdomen, causándole lesiones tales que, tras un mes en el Hospital, falleció el 2 de mayo del mismo año.
Condena anterior
Durante su interrogatorio, tanto la Fiscalía como especialmente la defensa incidieron en los antecedentes de malos tratos existentes. Gerarda aseguró que recibía de Francisco Javier "insultos, empujones y agresiones por lo general", al punto que una vez lo denunció y el marido fue condenado en 2002.
Mención especial merece el apartado sobre el hijo de ambos. Al respecto, la acusada sostuvo que la epilepsia que sufre éste es el producto de un mal golpe de su padre, ya que como consecuencia del mismo se había golpeado en la cabeza con la nevera cuando apenas tenía 11 años. Sin embargo, reconoció que no lo llevó al médico hasta varios días después. Cuando respondía a la defensa, declaró que el padre pegaba al hijo porque éste "me defendía".
Tras relatar tan penosos sucesos, la Fiscalía le preguntó a Gerarda por qué no se había separado.La mujer dijo desconocer el motivo y masculló que ella no era una persona "decidida". "Es mi marido, sea como sea".
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