"La envidia la vivo más en casa, de los que no hacen nada, no de los que arrastran la mochila"
JUAN DIEGO AMADOR - ÚNICO CANARIO EN LA CIMA DEL EVERETS
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Texto: Norberto Chijeb Foto: Sergio Méndez
Es un tipo sencillo, muy normal, se diría que hasta modesto, lejos del divismo que suele acompañar a los montañeros, grandes y pequeños. Juan Diego Amador, un profesor de enseñanza secundaria de 35 años, sigue inflando su historial deportivo, ese que le señala como el mejor alpinista canario de la historia, tras ser el primero en escalar un ocho mil (Cho Oyu, año 2002) y el primero en hollar el Everest ( 17 de mayo de 2004) ahora se dispone a lograr la cima del McKinley, en Alaska, para culminar el proyecto 7 Cimas.
- Perdona que comience así, pero partes este domingo hacia una montaña donde acaban de fallecer dos norteamericanos. ¿Cuáles son las principales dificultades del McKinley?
"Yo no dejé el McKinley para el final por casualidad; sabía que era uno de los más difíciles del proyecto 7 Cimas. Aparte de ir haciendo algunos más sencillos en el camino quería quedarme con el buen sabor de boca de terminar las siete cumbres con una montaña que valiera la pena y el McKinley no es fácil, por el tema del frío, por sus desprendimientos, como ha sucedido en este último accidente".
- ¿Has tenido contacto con los canarios que ya han hecho el techo de América del Norte?
"He estado estos días con Alberto Pelaez, que ha sido uno de los últimos canarios que subió esta montaña. Tengo información de primera mano que me va a permitir desarrollar una buena estrategia para culminar esta montaña"
- Terminas el McKinley, con él las 7 Cimas y después ¿qué?
"Después mi próximo objetivo es terminar una película de 55 minutos con un productor de fuera con el que llevo trabajando tres meses. Si sale todo bien verá la luz a finales de septiembre y trataré de difundir las siete cimas llevando esta película a diferentes salas, a distintos foros. Por supuesto que tengo interés en seguir escalando montañas y grandes retos, pero no daré nombres y apellidos hasta que no regrese del McKinley".
-¿Cómo le puedes explicar a la gente menos versada en montañismo que después de subir el Everest hay algo más?
"Siempre hay algo más. Las dificultades siempre las ponen las personas. Las montañas no son difíciles sólo por su altura sino también por su complejidad o como retos como el que me he planteado de ascender las montañas en la primera ocasión, algo que montañeros tan afamados como Juanito Oiarzabal o Edurne Pasaban no lograron con el Everest".
- ¿Qué ocho mil tienes entre ceja y ceja después de hollar el Everest?
"Me gusta mucho el Makalu. Si vuelvo al Himalaya volveré a un ocho mil complicado. Me quedé con la espina clavada en el Nanga Parbat, trabajé la parte más difícil de esa montaña, tuvimos un accidente y nos volvimos para casa. Quiero hacer un ocho mil de los cinco grandes, pero probablemente me incline por el Makalu porque lo vi cuando ascendí el Everest y me gustó muchísimo sus líneas y su estética. Se trata de una montaña que supera los ocho mil quinientos metros y que hollarla sería dar un salto cualitativo en el alpinismo".
- ¿Cómo compaginas tu labor docente con el alpinismo?
"Con muchísimo estrés, muchos sacrificios y muchos quebraderos de cabeza. Mi vida se ha volcado en la montaña en los últimos cinco años de una manera que nunca imaginé, y eso ha sido a costa de dejar muchas cosas atrás, como la familia, los amigos, tiempo de ocio...hace dos semanas que llegué y el domingo me vuelvo a ir".
- Es un mito, una exageración o una mentira: a la montaña se sube con un amigo y se baja con un enemigo.
"No todo es bonito, no todo es romántico, siempre hay discusiones, pero afortunadamente yo he dejado en la montaña muchos más amigos que enemigos. En cinco años he hecho ocho grandes expediciones y me he venido solamente en una sin la cumbre y eso indica que todo ha ido bien. Tengo amistad con grandes alpinistas como pueden ser Juanito Oiarzabal, Edurne Pasaban, Carlos Pauner, Jesús Calleja, o amigos canadienses, estadounidenses o el ecuatoriano Iván Vallejo, que va camino de ser el primer latinoamericano que logra los catorce ochomiles, gente que me ha demostrado que se puede hacer amistad en un deporte tan extremo".
- Pero hablamos de un deporte egoísta que genera envidias.
"Te puedo decir una cosa, Norberto. Las envidias las estoy viviendo yo en carne propia más en casa, de aquellos que no hacen nada, que de aquellos que me acompañan cuando tenemos que arrastrar una mochila. Yo he visto ejemplos de solidaridad en la alta montaña que no he visto en la vida cotidiana. Me duelen más las criticas cuando llegas aquí. No sé si tiene que ver con la canariedad, pero a la gente le cuesta valorar lo que tienes en casa, siempre se tiende a criticar, cuando mucha gente ni siquiera se acerca a conocer lo que haces no a practicarlo".
- ¿Cómo amigo de Juanito Oiarzabal no crees que merece un ’cogotazo’ por desvirtuar su imagen de mítico alpinista en un programa de ’telebasura’?
"A mí Juanito como alpinista y como persona me merece todos los respetos, entre otras cosas porque a mí me ha ayudado mucho. Creo que fui la primera persona en el mundo que se enteró de que Juanito iba a entrar en Tele 5, no fue su mujer ni sus amigos íntimos de Vitoria, porque estábamos escalando en Ecuador. Me dijo ’me han llamado y me han ofrecido este dinero por un programa, ¿qué hago?’. Yo para decidir tendría que ponerme en su piel y su piel es la de un hombre que ha perdido los diez dedos de sus pies, que difícilmente podrá ascender de nuevo un ocho mil y que tiene un hijo que criar y que desgraciadamente es un alpinista y no un futbolista. Si no coge ese dinero ahora no lo coge nunca. Nadie se lo esperaba, pero a veces el dinero puede con la reputación que se ha ganado un deportista".
- ¿Para cuándo una auténtica expedición canaria al Himalaya?
"Yo sueño con eso. En el proyecto 7 Cimas he tratado de llevar siempre conmigo a un canario. Creo que tenemos un equipito de gente interesante para hacer una expedición fuerte al Himalaya, pero esto cuesta dinero y hace falta alguien que se comprometa de verdad para organizar esa expedición. Sueño con liderar ese proyecto".
- ¿A alguien que ha recorrido los cinco continentes, dónde le gustaría perderse en Tenerife?
"En las Cañadas del Teide, un sitio que descubrí muy pequeño de la mano de mis padres y no me canso de subir. Para mi las Cañadas son el patio de mi casa, mi cancha de entrenamiento. Si alguna vez tuviera que perderme quiero perderme allí. Es un sitio único e irrepetible y por eso debe ser Patrimonio de la Humanidad".
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