Una familia de Mazo cuenta con cinco generaciones de mujeres
La más pequeña es un bebé que pronto cumplirá cuatro meses y la mayor tiene ya 94 años
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| Estas cinco mujeres de diferentes generaciones posan juntas para tener un recuerdo familiar. / DA |
Emma Pérez Mazo
Cinco generaciones de mujeres. La más pequeña cumplirá estos días cuatro meses, la mayor, Juana Alberta Sicilia, tiene 94 años. La Palma cuenta con uno de estos casos bastante inusuales en las familias. No sólo es raro que cinco generaciones se puedan reunir, sino que además todas son mujeres. Hablar sobre las vivencias de esta atípica familia de Mazo es recordar la historia española y la canaria. Alberta tenía ya tres hijos cuando su marido tuvo que marcharse a la guerra civil. A su regreso tuvieron dos hijos más y, como muchos otros palmeros, emigraron a Venezuela. Su hija, Rosalba Ramos, también se vio en la necesidad de dejar su hogar, en su caso viajó con su familia a tierras africanas.
Texenery de la Cruz es la bisnieta de Alberta, la joven explica cómo los tiempos han cambiado. "Las mayores son mujeres que se dedicaron toda su vida a compaginar los duros trabajos agrícolas con unas tareas domésticas de las que se ocupaban ellas solas". Texenery cuenta como siempre ha sentido que su familia ha hecho todo lo posible para que ella no tuviera la necesidad de trabajar desde pequeña y pudiera estudiar. Su madre, su abuela y su bisabuela son de un parecido increíble. Mujeres fuertes y luchadoras, que se casaron muy pronto. La mayor, a sus 94 años, casi no ha necesitado las atenciones de médicos, lo que Texenery atribuye a una alimentación que nada tiene que ver con la actual.
La pequeña Gabriela, hija de Texenery y nieta de Rosa, de tan sólo 45 años, tiene además una bisabuela, Rosalva, de 69 años, y hasta una tatarabuela, Alberta; se trata de uno de esos casos peculiares que no abundan en nuestros árboles genealógicos. La última vez que todas se reunieron al completo fue con el nacimiento de Gabriela. Años antes toda la familia solía comer junta cuando tocaba matanza de cochinos. El recuerdo más cercano que Texenery tiene de su bisabuela es a la hora de dormirse, cuando la anciana le daba un dulce a ella y a sus hermanos.
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